El ex representante del Diez lo recordó durante una entrevista con Infobae.
Guillermo Coppola brindó una entrevista para Infobae donde habló a corazón abierto de varios aspectos de su vida íntima. El histórico representante repasó cómo el afecto marcó cada etapa de su vida, desde el apodo que le dio Diego Armando Maradona hasta los vínculos familiares y las nuevas amistades forjadas con el paso del tiempo. "Para mí, todos los días es el día del amor", sentenció.
A lo largo del diálogo con el equipo de Infobae a la Tarde, Coppola se animó a repasar desde su lado más personal hasta sus días de máxima exposición. "Después de Cuba, de nuestra estadía en Cuba con Diego, pasé a ser Guillote", recordó.
Coppola compartió su visión sobre el amor y la celebración de los vínculos: "Yo celebro la vida. Para mí todos los días es el día del amor. Sin amor, uno no puede vivir". Se definió como alguien de gestos y cercanía: "Me gusta regalar, es una manera de homenajear, pero no solo a tu pareja, también a los amigos. Yo soy de los amigos". Y explicó su filosofía: "Nunca tuve un combate ni un reproche. Cambian los tiempos, pero yo sigo igual".
La figura de Diego Maradona atravesó toda la charla y Coppola no evitó hablar sobre el final de su amigo y el entorno que rodeó su muerte. "Una noticia y un juicio, un expediente sobre su muerte. Y el escándalo que hay. La jueza que se enloqueció, exjueza, que se enloqueció. Mirá lo que genera", describió, aludiendo a la dimensión pública del caso y su impacto personal: "Fueron 19 años mano a mano, palmo a palmo, todos juntos". Recordó los años compartidos en Cuba y la intimidad de una convivencia marcada por momentos de dolor: "En Cuba pasamos cuatro años juntos, prácticamente solos. Ahí noté cuánto sufría. Sufría su problema, no era diversión. Era sufrir, era encerrarse a seguir sufriendo".
Consultado sobre la mayor inquietud de Diego, Coppola fue contundente: "Su peor preocupación era que la gente lo olvidara". Y explicó el sentido de compartir recuerdos y anécdotas: "Lo que hago es homenajearlo, porque era lo que él más quería: que no se lo olvidara".
Antes de despedirse, Coppola le puso palabras al paso del tiempo sin nostalgia: "Ahora me levanto a la hora que antes me acostaba y me acuesto a la hora que antes me preparaba para salir. Te cambia la vida". Un guiño sobre la edad y la noche, que en su caso nunca terminan del todo.