Lejos de mostrarse arrepentida, la ex Gran Hermano reivindicó su polémica actitud dentro de la competencia.
La expulsión de Coty Romero de La cárcel de los gemelos sacudió al reality español tras un episodio de violencia que derivó en una decisión disciplinaria inmediata. La correntina fue apartada del programa luego de una fuerte discusión con otra participante que escaló a la agresión física. Desde la producción remarcaron que se cruzó un límite innegociable y justificaron la medida como una decisión necesaria para preservar las reglas del formato. "Nunca llegar a una agresión. Manos atrás", advirtió uno de los creadores del ciclo al explicar la sanción.
El conflicto se produjo durante la madrugada, en medio de una semana cargada de tensión dentro del encierro. Según mostraron imágenes difundidas por el programa y relataron los responsables del programa, la joven empujó a La Palace y luego, durante un tramo fuera de cámara, habría continuado el enfrentamiento. Daniel Ramos aseguró que testigos del episodio reportaron "varios puñetazos", mientras la producción resolvía la expulsión.
Lejos de mostrarse arrepentida, la ex Gran Hermano defendió su paso por el programa y sorprendió con un mensaje que amplificó la controversia. "No me arrepiento de nada", afirmó tras dejar el reality, y luego publicó un descargo en el que sostuvo: "Levantar nuestra bandera fue lo mejor", en referencia a su participación como argentina en el formato ibérico. La frase generó repercusión por el tono épico con el que presentó su salida, mientras agradecía a sus seguidores y reivindicaba su actitud dentro de la competencia.
La presencia de Romero había generado expectativa desde su ingreso, especialmente por su perfil confrontativo y por los cruces que protagonizó con figuras fuertes del ciclo como Falete y La Palace. Durante los días previos al incidente, la participante había manifestado su malestar con el clima del programa y lanzó frases explosivas como "Esto ya no es un reality, es una mierda", anticipando el desgaste que atravesaba. La convivencia extrema, las dinámicas de presión y las provocaciones permanentes terminaron configurando un escenario que derivó en el escándalo.
Tras la expulsión, los productores defendieron con firmeza la decisión y remarcaron que el formato puede tolerar discusiones, pero no violencia física. "Siempre hay que poner el límite de no agresiones", insistieron al explicar que permitir ese comportamiento hubiera desvirtuado el espíritu del programa. Mientras tanto, la salida de Coty divide aguas: para algunos fue una reacción desmedida e injustificable; para otros,una consecuencia del clima extremo que propone el propio envío.