El piloto argentino rompió el silencio tras anunciar su salida de la categoría a tres fechas del final de la temporada. Explicó los motivos mecánicos que condicionaron su año, aseguró que resignó contratos más lucrativos en el Endurance y afirmó que no se arrepiente de haber apostado por su gran sueño.
A una semana de sacudir al ambiente del automovilismo con el anuncio de su salida de la Fórmula 2, el piloto argentino Nicolás Varrone rompió el silencio y brindó detalles inéditos sobre su paso por la antesala de la Máxima. Lejos de la creencia popular de que subirse a un monoplaza de esta categoría asegura ingresos millonarios, el bonaerense reconoció sin rodeos: "Perdí plata por correr".
Varrone, que decidió bajarse del equipo VAR a falta de tres fechas para concluir el calendario, explicó que su desembarco en la categoría telonera de la Fórmula 1 no respondió a una especulación económica, sino a un profundo desafío personal impulsado por la pasión.
"Por ahí hay gente que piensa que yo, por ir a la Fórmula 2, gané dinero o tenía un sueldo, y al contrario: renuncié a ganar muchísimo más dinero en un contrato muy bueno que tenía en Endurance. En lo económico no fue lo mejor y resigné bastante", confesó el piloto de Ingeniero Maschwitz. A pesar del balance financiero desfavorable, remarcó que aceptó el reto porque necesitaba medirse a sí mismo: "Era una oportunidad única y no iba a poder vivir tranquilo pensando en qué hubiese pasado".
Al repasar los motivos de su alejamiento anticipado, Varrone señaló que una combinación de factores técnicos terminó por desgastar el vínculo deportivo. Las dificultades recurrentes para extraer la performance ideal de los neumáticos y la falta de competitividad en clasificación frente al resto de la parrilla relegaron sus aspiraciones de pelear más arriba, motivando una salida en buenos términos con la estructura.
Tras su paso por los monopostos, Varrone ya tiene definido su próximo destino para despuntar el vicio en el corto plazo: retornará a la categoría Endurance en Estados Unidos para disputar el próximo 3 de octubre las clásicas Petit Le Mans de 10 horas en Road Atlanta a bordo de un Corvette. De cara al futuro, su objetivo es evaluar nuevas opciones competitivas que le permitan consolidarse nuevamente en el plano internacional.