Guerras, fronteras y prejuicios cruzados moldearon el vínculo entre ibéricos y galos. Hoy, la semifinal suma otro capítulo a una historia de amor y odio.
Mundial 2026 en el estadio de Dallas, sobre el campo se apoyará una historia de siglos hecha de guerras, fronteras compartidas, recelos políticos y, también, de una fascinación mutua que nadie se anima a negar.
685 kilómetros de frontera, atravesados por los Pirineos. Pero para encontrar el origen de las tensiones hay que retroceder hasta fines del siglo XV, cuando España, bajo los Reyes Católicos, se consolidó como potencia colonial y empezó a chocar con sus vecinos del norte.
se extendió durante 24 años y dejó consecuencias económicas graves y enormes bajas humanas en los dos bandos.
obligó a Fernando VII a abdicar. En su lugar puso a su hermano, José Bonaparte, con la idea de convertir a España en un estado satélite del Imperio francés. Esta intervención tuvo un efecto dominó que repercutió fuertemente en el Virreinato del Río de la Plata y derivó -entre otras cosas- en la conformación de la Primera Junta de Gobierno conformada el 25 de mayo de 1810.
"la causa primera de todas las desgracias de Francia".
política de no intervención francesa durante la guerra, que terminó facilitando el ascenso del régimen de Francisco Franco.
En los años 80 y 90, agricultores franceses boicotearon productos españoles denunciando una supuesta competencia desleal. Después vinieron las discusiones por las conexiones energéticas y de transporte entre ambos países.
El tenis y el básquet completan el cuadro. En Copa Davis se cruzaron ocho veces, con seis series para España y dos para Francia; en el Eurobasket, los Mundiales y los Juegos Olímpicos, las chispas son moneda corriente.
Como pasa con casi todos los países vecinos del Viejo Continente, el vínculo es tan conflictivo como amistoso. Esta tarde en Dallas, con un lugar en la final del Mundial 2026 en juego, la historia sumará un capítulo más.