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Una empresaria fingió durante años que su hija era su hermana y terminó acusada de asesinarla

La desaparición de Sheena Bora fue presentada durante años como una decisión voluntaria. Pero una confesión inesperada reveló una trama de secretos familiares, mentiras y un presunto crimen que sacudió a todo el país.

Domingo, 12 de Julio de 2026
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Entre ellos estaba Sheena Bora, una mujer de 24 años a quien presentaba públicamente como su hermana, aunque en realidad era su hija biológica.

En 2012, Sheena desapareció sin dejar rastros. Su entorno comenzó a buscarla, pero la explicación que recibían siempre era la misma: se había ido por decisión propia, quería empezar una nueva vida y no deseaba mantener contacto con nadie.

Durante más de tres años, esa versión fue aceptada por familiares, amigos e incluso por las autoridades. Sin embargo, en 2015 una confesión inesperada destapó uno de los casos criminales más impactantes de India y convirtió a Indrani Mukerjea en la principal acusada por el asesinato de su propia hija.

Antes de que el caso ocupara las portadas de todos los medios, Indrani Mukerjea era considerada una mujer exitosa. Había nacido en el estado de Assam y, tras mudarse a Mumbai, construyó una carrera vinculada al mundo de los negocios y los medios de comunicación.

Su vida cambió cuando se casó con Peter Mukerjea, uno de los ejecutivos más influyentes de la televisión india. Juntos formaban una de las parejas más conocidas de la alta sociedad del país y frecuentaban empresarios, celebridades y dirigentes políticos. Sin embargo, detrás de esa imagen de éxito existía un secreto que muy pocas personas conocían.

Cuando era muy joven, Indrani había tenido dos hijos: Sheena Bora y Mikhail Bora. Según la investigación, durante años decidió ocultar ese vínculo y comenzó a presentarlos como sus hermanos menores. La versión fue aceptada por gran parte de su círculo social y se mantuvo durante décadas.

Sheena creció creyendo que debía guardar ese secreto. Mientras construía su propia vida en Mumbai, trabajaba en una empresa y mantenía una relación con Rahul Mukerjea, hijo de Peter de un matrimonio anterior.

Ese noviazgo generó fuertes conflictos dentro de la familia. Mientras Rahul y Sheena sostenían que querían formalizar la relación, Indrani se oponía rotundamente. De acuerdo con la acusación, la posibilidad de que saliera a la luz que Sheena era en realidad su hija podía derrumbar la imagen que había construido durante años.

La desaparición

El 24 de abril de 2012 fue la última vez que Sheena Bora fue vista con vida. Según la reconstrucción realizada por la fiscalía, ese día la joven se reunió con Indrani después de recibir una invitación para cenar. Horas más tarde dejó de contestar mensajes y llamadas.

En los días siguientes comenzaron a llegar correos electrónicos y mensajes desde las cuentas de Sheena. En ellos aseguraba que había decidido mudarse, terminar su relación con Rahul y alejarse definitivamente de todos. Pero su novio nunca creyó esa explicación.

El hombre insistió durante meses en que algo extraño había pasado, ya que el contenido de los mensajes no coincidía con la forma habitual de escribir de su pareja. También sostuvo que nadie había podido volver a verla personalmente.

A pesar de sus sospechas, la desaparición no avanzó demasiado. La versión de que Sheena se había marchado voluntariamente terminó imponiéndose y el caso quedó prácticamente olvidado.

La confesión

Todo cambió en agosto de 2015, cuando la policía detuvo a Shyamvar Rai, el chofer que había trabajado para la familia Mukerjea. Inicialmente fue arrestado por otro hecho, pero durante su indagatoria realizó una confesión inesperada.

Según declaró, había participado del asesinato de Sheena Bora junto con Indrani Mukerjea y su entonces esposo, Sanjeev Khanna.

De acuerdo con su relato, aquella noche Sheena fue drogada y posteriormente estrangulada dentro de un auto. Después, el cuerpo fue trasladado hasta una zona boscosa del distrito de Raigad, a varios kilómetros de Mumbai, donde fue incendiado para intentar eliminar cualquier evidencia.

Los investigadores comprobaron que en 2012 se habían encontrado restos óseos calcinados en ese mismo lugar, aunque en ese momento nunca habían podido ser identificados correctamente.

Tras la confesión del chofer, esos restos fueron sometidos nuevamente a distintos estudios y pasaron a ser considerados una pieza clave de la investigación.

Pocos días después de la confesión de Shyamvar Rai, Indrani Mukerjea fue detenida y acusada formalmente por homicidio, secuestro, destrucción de pruebas y conspiración criminal.

También fueron arrestados Sanjeev Khanna, segundo esposo de Indrani y señalado como uno de los participantes del crimen, y posteriormente Peter Mukerjea, acusado por los investigadores de haber tenido conocimiento del plan. Sin embargo, años después Peter obtuvo la libertad cuando la Justicia consideró que no existían pruebas suficientes para mantenerlo detenido mientras continúa el proceso.

Un juicio que todavía no terminó

La principal hipótesis sostiene que Indrani buscaba impedir que se conociera públicamente que Sheena era su hija biológica y no su hermana, un secreto que había mantenido durante años y que podía afectar tanto su imagen pública como su vida personal.

Los investigadores también analizaron posibles conflictos económicos y disputas familiares, además del rechazo que Indrani tenía hacia la relación entre Sheena y Rahul Mukerjea.

Para la fiscalía, el crimen fue cuidadosamente planificado y tuvo como objetivo silenciar definitivamente a la joven antes de que revelara la verdad sobre su vínculo familiar.

La defensa de Indrani, en cambio, negó desde el comienzo todas las acusaciones y sostuvo que las pruebas presentadas por la fiscalía no alcanzan para demostrar su responsabilidad.

TN