El subcampeón del mundo se impuso por 2 a 0, con goles de Mbappé y Dembelé y alcanzó las semifinales de la Copa del Mundo
Francia ganó 2-0, un resultado que pudo ser mayor sin la gran actuación del portero marroquí Bono, y avanzó a las semifinales de la Copa del Mundo. Ahora, esperará al vencedor del partido entre España y Bélgica que se jugará este domingo.
Kylian Mbappé escribe la historia como Lionel Messi: después de fallar un penal (el primero en su registro en copas), convirtió una obra de arte y lideró a un equipo que ataca por todos los frentes, tiene toque, sorpresa, valentía. Y cuando lo encierran (como contra Paraguay y en varios pasajes con Marruecos), encuentra la llave de la paciencia. Porque talento le sobra, también en la última línea.
Durante los primeros cinco minutos, Bono sostuvo dos veces la estantería de Marruecos, por un remate de Mbappé contra un palo y un cabezazo de Upamecano. Francia siempre estuvo a tiro del gol, hasta que a los 27 minutos, Mazraoui le cometió penal a Mbappé.
La acción fue revisada por el VAR, definida sin clase por el crack, adivinada por Bono, que voló a su izquierda. ¿Habrá influido el excesivo tiempo de espera de Facundo Tello y la compañía argentina, detrás de la tecnología? Nunca se sabrá.
De todos modos, el juez argentino tuvo una buena tarea. Cada equipo cometió diez infracciones, no hubo acciones de juego brusco grave ni que ameritaran el llamado del VAR a Tello, que junto con los líneas Juan Pablo Belatti y Gabriel Chade completó una tarde sin sobresaltos y una digna conducción.
Otra vez Bono surgió con su magia desde el arco, al contener un disparo de Doué, también contra un rincón. El arquero, que suele tener simpatía con el fútbol argentino y especialmente con River, le ponía el cuerpo a un equipo agobiado por todos los sectores.
Sin embargo, no hubo goles en la primera mitad, que hasta tuvo un disparo de Digne desde lejos en el travesaño.
Talbi, vertical por el lado izquierdo, levantó la temperatura de Marruecos, frío y analítico durante buena parte del espectáculo. Obsesionado por cortar los circuito audaces de su calificado rival, el conjunto africano se replegó con consistencia y dejó la audacia para otra ocasión. Talbi fue la excepción.
Hasta que surgió Mbappé, una vez más. Con clase, la única que no pudo contener Bono. Después de fallar un penal, alcanzó a Messi en la cúspide de los goleadores del Mundial con un remate a colocar inatajable.
El sábado pasado, el capitán marcó justamente de penal el tanto del triunfo ante Paraguay y sigue en la pelea por la Bota de Oro, con ocho gritos en seis partidos, en sintonía con Lionel Messi. Y un dato abrumador más: suma 20 tantos en 20 partidos en las Copas del Mundo. Messi tiene 21 en 31.
Y algo más: se convirtió en el primer jugador en estar involucrado en 100 goles con la selección de Francia, con 64 goles y 36 asistencias.
El astro de Real Madrid vivió unos días complicados después de ser víctima de comentarios racistas de una senadora paraguaya. Los violentísimos ataques provocaron una ola de indignación en Francia y el respaldo inequívoco de organismos como la ONU y la FIFA.
A los 27 años, Mbappé pretende ganar su segundo Mundial, después del de Rusia 2018, y superar a Messi como goleador histórico de la mayor cita del fútbol. La edad juega a su favor.
Eso sí: salió del campo de juego a quince minutos del cierre, con un fuerte dolor en el tobillo derecho, luego calmado con hielo para amortiguar el impacto. Por el modo del festejo final, parecería que fue solo un susto.
Fue un encuentro entre países cuyas historias son inseparables, los futbolistas y aficionados suelen estar conectados por la migración, la lengua, la familia y hasta la amistad.