En su primera Pascua como pontífice, el papa León XIV llamó a frenar la naturalización de la violencia y exhortó a los líderes del mundo a abandonar las armas. Aunque evitó mencionar conflictos puntuales, su mensaje estuvo atravesado por la escalada bélica en Medio Oriente y otros frentes abiertos.
León XIV lanzó este domingo una fuerte advertencia al celebrar su primera Pascua como papa y reclamó un cambio de rumbo frente a la violencia global. Desde la plaza de San Pedro, en el Vaticano, instó a los dirigentes a renunciar a la lógica de la guerra y a optar por el diálogo como camino para construir paz.
En su mensaje, el pontífice alertó sobre el riesgo de que la humanidad se acostumbre al horror de los conflictos y se vuelva indiferente ante la muerte, el odio y la división. También sostuvo que hace falta un renovado mensaje de esperanza frente a un escenario internacional cada vez más marcado por la confrontación y el sufrimiento de miles de personas.
A diferencia de la tradición de repasar uno por uno los principales focos de tensión del mundo en la bendición Urbi et Orbi, León XIV eligió esta vez un enfoque más general y no mencionó países o guerras en particular. Sin embargo, agencias internacionales señalaron que su pronunciamiento se dio con la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y la invasión rusa a Ucrania como telón de fondo.
Como novedad, el jefe de la Iglesia católica convocó además a una vigilia de oración por la paz para el próximo sábado 11 de abril en la basílica de San Pedro. Con ese gesto, buscó reforzar un mensaje que atravesó toda su primera Semana Santa como pontífice: la necesidad de no resignarse a la violencia y de sostener la esperanza incluso en medio de un mundo en guerra.