La Justicia mendocina avanza hacia una de las etapas más determinantes en las causas por los abusos aberrantes cometidos en el instituto religioso. Qué se define en esta instancia y el impacto de un proceso que marcó a la sociedad.
A años de haberse destapado uno de los escándalos institucionales y judiciales más graves de la historia reciente de la provincia, el proceso judicial por los abusos aberrantes en el Instituto Próvolo entra en su recta definitiva.
La Justicia informará este miércoles la sentencia de la monja Kumiko, una de las principales imputadas en el expediente, quien enfrenta penas de hasta 50 años de prisión. Se espera que la audiencia del Tribunal Penal Colegiado N°2 se extienda por varios días para fijar la condena.
El debate oral y público, que reunió desgarradores testimonios de las víctimas y un riguroso trabajo de recopilación probatoria por parte de la querella y el Ministerio Público Fiscal, busca cerrar un capítulo judicial marcado por el dolor, la impunidad y la vulneración sistemática de menores hipoacúsicos que concurrían a la institución de Luján de Cuyo.
La acusación que pesa sobre la religiosa contempla cargos de extrema gravedad por su presunta participación necesaria y complicidad activa en los delitos de abusos sexuales agravados y corrupción de menores cometidos dentro del establecimiento educativo.
Durante las audiencias de alegatos, las acusaciones remarcaron que el rol de la imputada no solo se limitaba al encubrimiento, sino que formaba parte de una estructura de poder y silencio que amparaba las vejaciones a las que eran sometidas las víctimas, impidiendo que los casos salieran a la luz durante años.
La lectura de la sentencia genera una enorme expectativa tanto en los familiares de los sobrevivientes como en las organizaciones sociales y de derechos humanos que acompañaron el proceso desde el primer día. El veredicto marcará un nuevo y definitivo hito en la búsqueda de justicia y reparación para las víctimas de la red de corrupción y abuso que operaba en el instituto religioso.