El cruce de calles Rioja y Rondeau se convirtió esta mañana en el escenario de un violento siniestro vial entre dos vehículos. Producto del fuerte impacto, uno de los automóviles volcó, terminó arriba de la vereda y arrancó de raíz un semáforo, milagrosamente sin víctimas fatales que lamentar.
La rutina de la primera hora en el microcentro mendocino se vio interrumpida de golpe por el estruendo de los frenos, el metal retorcido y el terror de los transeúntes. Una esquina que habitualmente registra un intenso movimiento vehicular se transformó en cuestión de segundos en una escena de profunda tensión, donde la pericia y la rápida respuesta de los equipos de emergencia evitaron una tragedia mayor.
El hecho ocurrió en la intersección de calles Rioja y Rondeau, cuando por motivos que todavía se intentan esclarecer, colisionaron violentamente un Citroën Basalt y un Renault Sandero. La violencia del impacto hizo que la dinámica del choque se descontrolara: uno de los rodados dio varios tumbos, terminó recostado sobre la vereda peatonal y arrasó por completo con la estructura de un semáforo, dejando la zona intransitable y con los vecinos conmocionados.
A pesar de lo aparatoso del accidente y de los severos daños materiales que sufrieron ambos vehículos -dejando partes de la carrocería esparcidas por el asfalto-, los ocupantes lograron ser rescatados con asistencia médica en el lugar.
Las imágenes del post-impacto reflejan el dramático momento que se vivió en el corazón de la Ciudad, reabriendo el debate sobre la velocidad y el respeto a las normas de tránsito en zonas urbanas densamente pobladas.