La multa récord de Irrigación a Aysam por $140 millones subraya la gravedad del daño ambiental en el canal Los Corralitos y agudiza la tensión entre la empresa y el regulador, evidenciando la necesidad urgente de políticas hídricas más estrictas en la provincia.
El Departamento General de Irrigación multó a Aysam con una cifra récord de 140 millones de pesos por un episodio de contaminación que evidenció la vulnerabilidad de los sistemas hídricos y la falta de control en la gestión de recursos.
El escenario fue el canal Los Corralitos, donde se detectó el vertido de líquidos cloacales sin tratamiento. La imagen de aguas turbias y contaminadas se convirtió en símbolo de un problema que trasciende lo técnico y se instala en el terreno político y social. Irrigación, organismo regulador, no dudó en imponer la multa más alta de su historia, enviando un mensaje claro: ni siquiera las empresas estatales están exentas de responsabilidad ambiental.
La sanción abre un debate profundo. Por un lado, la necesidad de inversiones urgentes en infraestructura para evitar que episodios similares se repitan. Por otro, la tensión entre organismos públicos que, en teoría, deberían trabajar de manera coordinada para garantizar el acceso seguro al agua. La ciudadanía, mientras tanto, observa con preocupación y exige respuestas concretas: ¿cómo se asegura que el agua que llega a los hogares no esté comprometida?
El caso de Los Corralitos es más que una sanción económica. Es un llamado de atención sobre la fragilidad de los sistemas de saneamiento y la urgencia de políticas ambientales más estrictas. Irrigación ha marcado un precedente, pero la verdadera prueba será si Aysam logra transformar esta multa en un punto de inflexión hacia una gestión más responsable y transparente.