El control médico para actividades físicas no debe ser visto meramente como un trámite administrativo para llenar un formulario.
Más allá de un simple requisito escolar, las evaluaciones pediátricas y cardiológicas anuales representan la oportunidad clave para detectar patologías silenciosas y promover hábitos de vida saludables desde la infancia. El control médico para actividades físicas no debe ser visto meramente como un trámite administrativo para llenar un formulario.
Según explicaron la pediatra Paula Cialone y la cardióloga infantil Bárbara Molina, del plantel de profesionales del Hospital Español, este examen es fundamental para pesquisar enfermedades que podrían manifestarse de forma compleja en el futuro. Al respecto, la doctora Cialone destacó: "Muchos padres asumen que sus hijos están sanos por el simple hecho de ser jóvenes, pero estos controles son la oportunidad ideal para realizar una evaluación integral y detectar patologías que no presentan síntomas evidentes en la vida cotidiana".
Existen anomalías eléctricas, como el síndrome de QT prolongado, o miocardiopatías que suelen ser hereditarias y asintomáticas, cuyo primer síntoma puede ser un evento trágico durante la actividad física. Por ello, es vital prestar atención a las "banderas rojas" que pueden aparecer durante el ejercicio, tales como mareos, desmayos, dolor de pecho intenso o una falta de aire desproporcionada.
La cardióloga Bárbara Molina recalcó que "un desmayo durante el deporte nunca debe considerarse normal y requiere una evaluación inmediata por parte de un profesional". Según advirtió la especialista, las causas más frecuentes pueden no ser cardiológicas, pero cuando lo son, el debut suele ser drástico.
La postpandemia ha dejado un incremento notable en los niveles de sedentarismo y obesidad infantil debido al uso excesivo de pantallas y la falta de actividad física recreativa. Se están observando casos de hipertensión y sobrepeso en edades cada vez más tempranas, lo que refuerza la necesidad de fomentar el deporte y una alimentación saludable como pilares preventivos.
La etapa más crítica en cuanto al seguimiento médico es la adolescencia, ya que es el grupo con menor adherencia a los controles anuales. La doctora Cialone remarcó que es vital no descuidar esta etapa, "a pesar de ser un período de grandes cambios donde estas patologías pueden manifestarse con mayor claridad".
Es fundamental que el apto médico sea realizado por el médico de cabecera, quien conoce el historial clínico y los antecedentes familiares del paciente. Sobre este punto, la doctora Molina subrayó que "esto evita las evaluaciones rápidas en las que se pueden pasar por alto detalles importantes del desarrollo del niño".
Imagen producida con Inteligencia Artificial