En una hora de discurso ante financistas, el ministro de Economía atacó al gobernador bonaerense, defendió la política cambiaria y pidió a los jubilados que valoren sus ingresos.

Con la mira puesta en los comicios de 2027, Luis Caputo pasó a la ofensiva tanto en el terreno político como económico. Durante una exposición de casi una hora en una entrega de premios ante financistas, el ministro de Economía no se guardó nada: disparó contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, criticó a los sectores del círculo rojo que presionan por un salto cambiario y aseguró que el Gobierno nacional tiene la artillería financiera lista para evitar cualquier sobresalto con el dólar de cara al 2027.
Los dardos más filosos del titular del Palacio de Hacienda tuvieron nombre y apellido. Al analizar las variables que frenan el desembarco de capitales privados, Caputo calificó a Kicillof directamente como el "anticristo" de las inversiones, argumentando que "quiere a la gente pobre y le molesta que viajen al exterior". Extendió la agresividad a los empresarios que exigen una devaluación, a quienes tildó de "momias" y "miserables" por buscar una economía cerrada que favorezca salarios bajos y precios subsidiados.
El ministro también se dirigió a los jubilados, pidiéndoles que valoren sus ingresos actuales. Argumentó que sus haberes aumentaron un 14 % desde que Javier Milei asumió la presidencia, en contraste con la caída del 40 % que, según sus cálculos, se registró durante la gestión anterior. Además, descartó cualquier "plan platita" para seducir votantes, asegurando que ese modelo ya no funciona.
Frente a un auditorio atento a los números duros de la macroeconomía, Caputo reconoció que la inflación local sigue siendo elevada en comparación con estándares internacionales, pero defendió el rumbo nacional y afirmó que los procesos de estabilización requieren tiempo. "No tenemos la menor duda de que, si seguimos con estas políticas, lo vamos a lograr. Los argentinos no son tontos y la mayoría no va a votar por volver al pasado", enfatizó.
Para respaldar su optimismo, el funcionario estimó que, de cumplirse los escenarios más favorables, el Banco Central podría comprar hasta 30.000 millones de dólares en los próximos meses, creando un colchón de reservas vital para transitar la etapa de campaña sin temblores cambiarios.
Caputo desglosó cuatro motivos técnicos que, según él, garantizan la estabilidad de la divisa. Primero, destacó que la base monetaria se encuentra en niveles mínimos históricos, limitando la presión sobre el tipo de cambio. Segundo, celebró el nuevo perfil de vencimientos de la deuda en moneda local, que postergó el 45 % de los compromisos para después de las elecciones.
El tercer argumento se centró en la liquidez real de la plaza cambiaria. Caputo señaló que el sistema cuenta con los dólares suficientes tanto para que el Banco Central sume reservas como para que empresas y particulares cubran sus demandas comerciales. Reveló que ya superaron la meta de compra de 10.000 millones de dólares pactada con el FMI, acercándose a la franja de los 20.000 millones, mientras la posición de contratos de dólar futuro se mantiene prácticamente en cero.
Finalmente, destacó una balanza comercial robusta. Según cálculos del Palacio de Economía, aunque el mercado pueda generar una presión extra de unos 7.000 millones de dólares, el ingreso de exportaciones y los proyectos del RIGI aportarían alrededor de 9.000 millones, dejando un saldo a favor. Con ese colchón, sumado a swaps con China y acuerdos abiertos con Estados Unidos, el gobierno tendría listos los 75.000 millones de dólares de respaldo que el presidente menciona en sus notas.