El tipo de cambio avanzó $7,5 en el segmento mayorista hasta los $1.495 y se ubicó así a un 24,8% del techo de la banda cambiaria, que este martes se estableció en $1.865,14. El volumen operado en el segmento de contado superó los u$s343,6 millones.
Mientras el tipo de cambios sigue contenido, las tasas cortas en pesos volvieron a tensionarse. El mercado detecta intervenciones oficiales para contener la cotización y los últimos relevamientos ubican al dólar cerca de $1.650 en diciembre, por debajo de la inflación esperada.
El dólar mayorista subió este martes, en la primera jornada hábil de la semana, luego de que en los últimos días consolidara un nivel de referencia para el mercado, que la city identifica como una suerte de barrera de corto plazo. Al mismo tiempo, la contracara de esa estabilidad cambiaria comienza a verse con mayor claridad en las tasas de interés en pesos, que volvieron a mostrar tensión.
El tipo de cambio avanzó $7,5 en el segmento mayorista hasta los $1.495 y se ubicó así a un 24,8% del techo de la banda cambiaria, que este martes se estableció en $1.865,14. El volumen operado en el segmento de contado superó los u$s343,6 millones.
En tanto, los contratos de dólar futuro operan con mayoría de subas por hasta 0,1% en los tramos de 2026 y 2027. La city "pricea" que el tipo de cambio se ubique a $1.503 para fines de agosto y en torno a $1.618,0 para el cierre de diciembre.
Fuentes del mercado señalaron que los operadores buscan esclarecer el comportamiento del tipo de cambio, ya sea cuando su precio es consecuencia de la oferta y demanda privada, o bien cuando aparece la intervención oficial por parte del Gobierno.
Por otro lado, a nivel minorista el dólar sube a $1.515 para la venta en el Banco Nación (BNA), lo que lleva al dólar tarjeta a ubicarse a $1.969,50. A su vez, de acuerdo a las entidades financieras relevadas por el Banco Central (BCRA), el dólar promedia los $1.512,05.
Asimismo, los dólares financieros operan al alza: el MEP sube 0,5% a los $1.522,83, mientras que el contado con liquidación (CCL) lo hace 0,6% a $1.579,07. En el mercado informal, el dólar blue sube $10 a los $1.555, según un relevamiento de Ámbito en cuevas de la city porteña.
Mientras el tipo de cambio se mantuvo contenido, la liquidez en pesos volvió a encarecerse. "La liquidez se encareció y eso ya se refleja tanto en caución y repo como en los plazos fijos institucionales, que llegaron a marcar una TNA cercana al 25%", explicó una fuente del mercado. Bajo ese escenario, agregó, "la TAMAR debería seguir ajustando al alza en los próximos días".
La dinámica refleja la complejidad que enfrenta el equipo económico para sostener al mismo tiempo tres objetivos: mantener contenido al dólar, administrar las tasas de interés y continuar acumulando reservas.
En las últimas semanas, el BCRA y el Tesoro incrementaron su participación en distintos segmentos del mercado con el objetivo de evitar una mayor volatilidad cambiaria.
La señal más evidente fue la desaceleración en el ritmo de compra de dólares del BCRA. Después de adquirir un promedio de u$s103 millones diarios durante julio, la autoridad monetaria redujo esa cifra en arededor de u$s33 millones por día durante agosto.
La menor demanda oficial de divisas busca evitar sumar presión compradora en el mercado de cambios y contribuir a que el mayorista permanezca por debajo de los $1.500.
Desde la consultora 1816 señalaron que la decisión de marcar ese nivel como referencia de corto plazo también tuvo consecuencias sobre otros segmentos del mercado. Según explicaron, la estrategia incidió en el desempeño de la deuda argentina en dólares, que quedó rezagada respecto de otros mercados emergentes.
El BCRA no se limita a moderar sus compras de reservas. En paralelo, opera en contratos de dólar futuro y bonos vinculados al tipo de cambio, mientras busca sostener un determinado nivel de las tasas cortas en el mercado de repos. El objetivo es evitar que el exceso de liquidez termine trasladándose hacia una mayor demanda de dólares.
A esa estrategia se sumó en las últimas semanas una participación más activa del Tesoro, tanto en el mercado cambiario como en la administración diaria de los pesos.
Según Outlier, el Ministerio de Economía interviene puntualmente en el mercado de contado, administra las licitaciones de deuda y comenzó a utilizar los depósitos del Tesoro en bancos como herramienta para regular la liquidez. Un ejemplo se observó en la última colocación de deuda de julio. El Tesoro captó cerca de $4 billones por encima de los vencimientos, pero no depositó inmediatamente esos fondos en el BCRA.
En cambio, mantuvo buena parte de los pesos dentro del sistema bancario, evitando retirar toda esa liquidez de la base monetaria de manera inmediata.
El esquema busca encontrar un equilibrio: si retira demasiados pesos, las tasas pueden subir con fuerza; si deja demasiada liquidez disponible, aumenta el riesgo de que esos fondos terminen buscando cobertura en el dólar.
Desde Outlier advirtieron que la complejidad del mecanismo también genera incertidumbre entre los operadores, que intentan determinar cuál de los objetivos -liquidez, tasas o tipo de cambio- tiene prioridad en cada momento.
A pesar de las tensiones que genera la administración de la liquidez, las expectativas cambiarias continúan relativamente ancladas. La última edición del LatinFocus Consensus Forecast, que reúne las estimaciones de más de 50 bancos y consultoras internacionales, proyectó un dólar mayorista de $1.648,10 para fines de 2026.
Si se toma como punto de partida el cierre del viernes en $1.487,50, la estimación supone un avance de alrededor de 10,8% durante lo que resta del año. Una previsión prácticamente idéntica aparece en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA. El consenso de analistas ubicó al tipo de cambio nominal en $1.652 para diciembre.
En términos interanuales, la estimación implica una suba del dólar de 14,1% durante 2026. Las coincidencias entre ambos relevamientos reflejan que, por ahora, el mercado no anticipa un salto brusco del tipo de cambio durante los próximos meses.