Una encuesta del BCRA reveló que las entidades prevén pedir más garantías y reducir plazos de financiamiento para pymes y familias
Las entidades financieras esperan que el mercado crediticio vuelva a tomar impulso durante este trimestre, aunque advierten que el escenario estará marcado por una mayor cautela a la hora de aprobar nuevos préstamos. El incremento de la morosidad llevó a los bancos a endurecer sus criterios, especialmente en los créditos destinados al consumo y a las pequeñas y medianas empresas.
En paralelo, un informe elaborado por un banco público arrojó un dato relevante sobre el origen del atraso en los pagos: de las personas que entraron en mora durante los últimos dos años, cerca de dos tercios no lo hicieron por haber aumentado su nivel de endeudamiento, sino por una caída en su capacidad para afrontar las obligaciones.
La discusión sobre el nivel de endeudamiento llegó también al Gobierno. El presidente Javier Milei descartó la posibilidad de implementar algún tipo de asistencia estatal para quienes no pueden pagar sus créditos y sostuvo que la solución debe surgir de acuerdos entre las partes involucradas.
"Nosotros fomentamos que refinancien", afirmó el mandatario durante una entrevista, al tiempo que rechazó que el Estado deba asumir el costo de decisiones financieras tomadas por particulares. En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, definió la suba de la mora como una cuestión "entre privados" y planteó que el camino debe ser la renegociación de las deudas.
El aumento de los incumplimientos encendió las alertas del sistema financiero. De acuerdo con un análisis de Econviews basado en datos del BCRA, la morosidad del crédito privado llegó en mayo al 7,7%, el nivel más alto desde la salida de la convertibilidad.
El impacto fue más fuerte entre las familias, donde la irregularidad alcanzó el 12,8%, con especial incidencia en tarjetas de crédito y préstamos personales. Los créditos hipotecarios, en cambio, mantuvieron niveles de incumplimiento mucho más bajos.
Para la consultora, el deterioro de la cartera responde a varios factores combinados: la fuerte expansión del crédito durante los últimos años, el aumento de las tasas reales en momentos de mayor incertidumbre económica y una reducción del poder adquisitivo que complicó la capacidad de pago de muchos hogares.
A pesar de la suba de la mora, el sistema financiero mantiene una posición sólida. Según Econviews, por cada $100 de créditos en situación irregular, los bancos ya realizaron previsiones y reconocieron pérdidas por $86,3.
El economista Sebastián Cao señaló que otro factor relevante es la permanencia de tasas de interés elevadas. Según explicó, aunque el costo de financiamiento de los bancos disminuyó, esa baja no se trasladó completamente a los usuarios debido al mayor riesgo crediticio, los costos operativos y la carga impositiva.
Desde el Gobierno sostienen que la situación tenderá a mejorar mediante refinanciaciones y acuerdos entre bancos y clientes, pero mantienen su postura de no impulsar un rescate estatal para los deudores.
Caputo insistió en que cada parte debe asumir la responsabilidad de sus decisiones financieras y afirmó que la reducción de la mora dependerá de que las entidades puedan ofrecer mejores condiciones de pago en el futuro.