En medio de la disparada del petróleo, el presidente de YPF justificó las subas parciales: "Nos tienen que aplaudir de parados"
El presidente de la petrolera dijo que los ajustes responden solo a costos reales y que no habrá "especulación" ante alzas transitorias; en el sector advierten que los valores están atrasados y que las refinadoras operan a pérdida
Miercoles, 18 de Marzo de 2026
En un contexto de fuerte tensión en el mercado energético, con el precio internacional del petróleo en alza y refinadoras que ya operan con márgenes negativos, el presidente de YPF, Horacio Marín, salió a defender la política de precios de la compañía y dejó una frase que resonó con fuerza en el sector:"Nos tienen que aplaudir de parados todos los consumidores". El ejecutivo habló este martes en el IEFA Latam Forum, realizado en el Hotel Four Seasons, donde aseguró que la petrolera estatal aplica un "acuerdo honesto y moral" con los usuarios. Según explicó, la lógica de la empresa es trasladar únicamente el impacto real de los costos y evitar aprovechar subas transitorias del mercado internacional. "Cuando sube, sube; cuando baja, baja", resumió Marín. Sin embargo, aclaró que ese criterio se aplica solo cuando los movimientos del mercado responden a cambios estructurales y no a episodios circunstanciales. "No vamos a especular, porque eso significa no tomar ventaja con el consumidor", afirmó. El titular de YPF insistió en que el actual salto del crudo, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, debe leerse como un fenómeno coyuntural. "Hay que diferenciar lo transitorio de lo permanente. Lo transitorio es especulación", sostuvo. En esa línea, remarcó que no tendría sentido validar aumentos plenos en los surtidores si luego el precio internacional retrocede. La defensa de la política comercial de YPF llega en un momento particularmente delicado para el sector. En el último mes, el Brent -referencia internacional para la Argentina- pasó de unos 68 a 100 dólares por barril, en gran parte por el impacto del conflicto en Medio Oriente y las restricciones en el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. En ese mismo período, la nafta y el gasoil aumentaron alrededor de 9% en el mercado local, lo que abrió una brecha significativa entre los costos de las refinadoras y los precios finales en surtidor. Según estimaciones del sector, hoy las empresas compran el barril a valores cercanos a los 90 dólares, pero venden su equivalente local a unos 70 dólares, lo que implica operar a pérdida. El atraso en los precios, según esas fuentes, ronda el 25%. El esquema vigente se apoya en la paridad de exportación, es decir, en el precio internacional descontadas las retenciones y los costos logísticos. Se trata de un mecanismo que funciona en contextos de estabilidad, pero que se vuelve más rígido frente a subas abruptas del crudo, como las que genera una crisis internacional. En ese escenario, Marín sostuvo que YPF mantiene sus márgenes históricos y traslada solo el impacto neto de los costos. "Nos mantenemos en el margen que teníamos antes y vamos trasladando el efecto real", explicó. También señaló que la empresa compra solo una parte menor del crudo a esos valores internacionales y exporta otra porción de su producción, lo que amortigua el impacto final de la suba global. Con una participación de mercado superior al 55%, YPF funciona en los hechos como el principal formador de precios del sector. El resto de las compañías, entre ellas Shell, Axion y Puma, suele esperar los movimientos de la petrolera para ajustar sus valores, lo que refuerza su rol como regulador informal del mercado de combustibles. No obstante, empiezan a aparecer señales de tensión. Una de las más observadas es la reducción de la brecha entre los precios mayoristas y minoristas. Hasta hace pocas semanas, el canal mayorista ofrecía combustibles con descuentos de hasta 15% respecto de las estaciones de servicio; hoy esa diferencia se redujo a cerca del 6%. Si esa relación se invierte, advierten en el sector, parte de la demanda mayorista podría desplazarse hacia el canal minorista, con el riesgo de generar problemas de abastecimiento, especialmente en los próximos meses de mayor consumo agrícola, cuando comienza la cosecha. El trasfondo de esa tensión es estructural. La Argentina produce cerca de 882.000 barriles diarios de petróleo y exporta más de un tercio de ese volumen. Ese perfil convierte al país en beneficiario de un escenario de precios internacionales altos, pero al mismo tiempo vuelve más costoso sostener valores domésticos por debajo de la paridad internacional.