El Presidente asistirá este martes al homenaje por los 34 años del ataque a la Embajada de Israel en Buenos Aires, en una ceremonia marcada por el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y por la renovada sintonía geopolítica del Gobierno argentino con Israel y Estados Unidos.
En medio de las tensiones en Medio Oriente, los ataques de Irán y las gestiones de Estados Unidos para intentar encauzar una salida al conflicto, el presidente Javier Milei volverá a exhibir este martes su alineamiento internacional al participar del acto en homenaje a las víctimas del atentado contra la Embajada de Israel en la Argentina. La ceremonia, que conmemorará los 34 años del ataque del 17 de marzo de 1992, comenzará a las 14.30 en la esquina de Arroyo y Suipacha, en el barrio porteño de Retiro.
El atentado a la sede diplomática israelí dejó 29 muertos y más de 200 heridos, además de la destrucción total del edificio. Fue el segundo mayor ataque terrorista sufrido en el país, solo detrás del atentado contra la AMIA de 1994. Este año, el acto se realizará bajo el lema "La primera vez no se olvida", en alusión a que aquella explosión inauguró una serie de atentados antisemitas en la Argentina.
Milei estará acompañado por buena parte de la primera línea del Gobierno. Entre los presentes figurarán la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y otros funcionarios, legisladores y dirigentes del oficialismo. También se prevé la asistencia del embajador de Israel en la Argentina, Eyal Sela, y de referentes de la comunidad judía como el titular de la DAIA, Mauro Berenstein, y el presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza.
La presencia presidencial volverá a tener una fuerte carga política. Milei viene reafirmando de manera sistemática su respaldo a Israel, tanto en declaraciones públicas como en su política exterior. Además de sus viajes a ese país, el mandatario insistió en varias ocasiones con la intención de trasladar la embajada argentina a Jerusalén, una señal de alto impacto diplomático.
El acto de este martes se desarrollará, además, bajo un esquema de seguridad reforzado por el delicado contexto internacional. La guerra en Medio Oriente y la escalada entre Israel e Irán llevaron a extremar los operativos de prevención en torno al homenaje y sus alrededores. En ese marco, la actividad tendrá un tono particularmente sensible tanto en términos diplomáticos como de seguridad interna.
Durante la ceremonia está previsto que las autoridades de la DAIA y la AMIA coloquen ofrendas florales en memoria de las víctimas, antes de los discursos centrales. En la antesala del homenaje, Berenstein volvió a reclamar justicia al señalar que, más de tres décadas después, los responsables del atentado aún no rindieron cuentas. En paralelo, la causa AMIA volvió a cobrar impulso en las últimas semanas con nuevas medidas impulsadas por el fiscal Sebastián Basso, que pidió avanzar con el procesamiento y la captura de acusados iraníes y libaneses, y sostuvo que existen pruebas suficientes para llevar el caso a juicio en ausencia.
Así, el homenaje por la Embajada no solo volverá a poner en primer plano la memoria de uno de los atentados más graves de la historia argentina, sino también el posicionamiento internacional del Gobierno de Milei, que en plena crisis regional busca dejar en claro de qué lado se ubica.