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Argentina La Scaloneta sigue

Las reacciones de Scaloni a los dos goles de la Selección Argentina en el alargue

Fiel a su estilo cerebral y apasionado, el DT de la Selección Argentina vivió el agónico triunfo ante Suiza con una procesión interna.

Domingo, 12 de Julio de 2026
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Ver un partido de la Selección Argentina desde los ojos de Lionel Scaloni es una experiencia no apta para cardíacos. En otra noche de drama mundialista en Kansas City, donde tuvo que batallar hasta el último segundo del alargue para derrotar 3-1 a Suiza, las cámaras de la transmisión oficial siguieron de cerca cada uno de los movimientos del DT.

Una vez más, el cuerpo técnico demostró que la procesión va por dentro. Scaloni vivió la clasificación con el alma de un hincha, pero con la cabeza fría de quien ya está diseñando en su mente la estrategia para vencer a Inglaterra en Atlanta.

Sus reacciones ante los dos goles argentinos en el tiempo suplementario reflejaron a la perfección cómo vive los partidos el líder de la Scaloneta: una mezcla de máxima concentración, frialdad táctica y una posterior descarga furiosa.

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La reacción de Lionel Scaloni al golazo de Julián Álvarez: boca tapada, abrazo y directo al pizarrón

Cuando Julián Álvarez frotó la lámpara y clavó un golazo para destrabar el empate en el primer tiempo de la prórroga, el Arrowhead Stadium estalló en un grito unánime. Sin embargo, en el banco de suplentes, Scaloni se plantó como una estatua.

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El DT se quedó completamente serio, clavado en su lugar. Su rostro lo decía todo: estaba como aguantando una emoción contenida, llevándose las manos a la cara para taparse la boca en un intento de no perder el foco. Tras recibir un fuerte abrazo de contención por parte del entrenador de arqueros, Martín Tocalli, el oriundo de Pujato ni siquiera se tomó un segundo para festejar.

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Enseguida se sentó en el banco para hablar cara a cara con Pablo Aimar, debatiendo de manera frenética cómo reestructurar el equipo y planificar los minutos finales. Acto seguido, se paró al borde de la línea de cal a dar indicaciones a los gritos, reacomodando las piezas para sostener la ventaja.

El 3-1 de Lautaro Martínez: el desahogo y el golpe al banco

El verdadero desahogo llegó en el minuto 120, cuando Lautaro Martínez empujó el balón a la red para decretar el 3-1 definitivo en una contra letal. Con las semifinales en el bolsillo y el silbato final a punto de sonar, Scaloni mantuvo su curiosa conducta: tampoco gritó el gol de cara a la tribuna.

Su primera reacción fue corporal, mostrando un rostro visiblemente desahuciado por la tensión acumulada. Caminó unos pasos, se acercó a Aimar y le dijo algo al oído con un gesto de enojo, una típica queja de esos detalles tácticos que al DT no le gustan que se escapen ni en la victoria.

Pero la procesión interna tenía que salir por algún lado. Inmediatamente después, Scaloni se sentó en su butaca, golpeó con fuerza el banco de suplentes a modo de descarga, soltó un eufórico "¡Vamos!" y se puso a tomar agua para bajar las pulsaciones.

Una vez más, el cuerpo técnico demostró que la procesión va por dentro. Scaloni vivió la clasificación con el alma de un hincha, pero con la cabeza fría de quien ya está diseñando en su mente la estrategia para vencer a Inglaterra en Atlanta.

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