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La venta de vino sigue bajando

El 2024 arrancó con menos venta de vino en el mercado nacional. Cómo se comportan los distintos tipos de envase y a cuánto llega la demanda per cápita.

Martes, 27 de Febrero de 2024
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Más allá de una cosecha que promete más uva y obliga a diversificar a mosto y otros destinos fuera del vino, según la estadística del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura) el 2024 inició con 499.606 hectólitros (49,9 millones de litros) vendidos. Esto es 9,4% debajo del mismo mes del año pasado. El vino tinto o de color supera ese porcentaje (-11,6%), y es más moderado para el vino blanco (-4,2%).

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El mal momento del mercado interno se evidencia más aún en la comparación con diciembre, un mes en el que se vendieron 600.323 hectólitros (60 millones de litros). Frente al resultado de fin de año, el primer mes de 2024 cerró casi 17% abajo.

"Esto plantea el escenario recesivo actual, con una evidente reducción del poder adquisitivo que preocupa porque implica una caída de todos los rubros. No sorprende ni es un fenómeno exclusivo del vino; hay que ver cómo reacciona la exportación", dice Sergio Villanueva, gerente de la UVA (Unión Vitivinícola Argentina).

Ninguno de los tipos de vino que habitualmente están en el mercado se salva de los números en rojo, pero a algunos les va peor que a otros.

En ese sentido, los espumosos lideran el ránking negativo luego de haber perdido 31,5% en volumen el último año.

Resulta todo un dato para un segmento que es caballito de batalla en verano. Y cuyo consumo la industria intenta desde hace tiempo desestacionalizar para que no tenga picos y por el contrario un consumo más parejo todo el año.

Le siguen los vinos varietales, con una merma del 15,9%. En enero salieron a la venta 121.000 hectólitros (o 12,1 millones de litros), contra algo menos de 144 mil vendidos a comienzos del 2023.

Según los últimos datos del Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA) la demanda ya llegó a 16,8 litros per cápita anuales. Esto significa que en apenas un par de años algo más de 1,5 litros quedaron en el camino.

"Tendencial y claramente económica" son las razones que se observan. Y en ese aspecto hay otras cuestiones que valen la pena repasar para entender cómo y cuánto el mal momento de la comercialización de vino está relacionado con la "macro".

Del análisis de cómo les fue a los distintos tipos de envase se desprende que algunos parecen tener un traje antiflama frente a la incendiaria inflación acumulada por la economía argentina desde 2023.

No es que en un contexto de menos ventas algunos se hayan vendido más o al menos no hayan perdido, sino que la caída fue menor.

Es el caso de la botella premium o "botellón" de 1.250 cc y hasta 1.500 cc. Hace un año el vino en ese formato había sumado 9,48 millones de litros y ahora no supera los 9,2 millones de litros, lo que si bien es menos representa una variación de solo 2,9%.

Para Villanueva, también responsable del Fondo Vitivinícola Mendoza, que tiene a su cargo las acciones de promoción del consumo de vino en el mercado nacional, "si se compara con el valor de una gaseosa inclusive, en términos relativos el vino no está tan caro. Hay botellas de $2.500 a $3000, con promociones 3 x 2".

A criterio de los expertos, la explicación está en el bolsillo, por lo que representa la relación precio-calidad, en este caso más volumen a un precio acorde. Algo similar pasa con en clásico "tetra", del que se vendió 1,9 millón de litros vendidos (-5,1%).

Aunque las ventas de enero fueron por un volumen similar, pasa lo contrario con la botella tradicional de 750 cc, que perdió 15,4%.

Lo dicho, el fenómeno persiste desde hace tiempo. De hecho, el 2023 cerró con una merma global en ventas de vino de 6,3%, a pesar de un diciembre con índices positivos.

El último mes del 2023 cerró 4,7% arriba en volumen, gracias a la performance de los vinos básicos (6,3% más) y los varietales (5,5%). Aunque tuvo matices como la de los espumantes (-15,1%)

Pero el consumo baja peldaños sostenidamente. En enero del 2023, las ventas de vino llegaron a 548.033 hectólitros, pero el año anterior había arrancado con 572.530.

De un año a otro los factores que inciden son distintos. El primero, el valor de la uva, que con una vendimia 2023 más pobre se había tonificado fuerte, algo que no pasa en estos días, con la cosecha 2024 en marcha.

Sin embargo, con un mercado de precios tenso, resurge el fantasma de la importación de vino con Chile como un oferente principal por la ventaja logística en los costos.

Si bien en modo liberal el ministro de Producción Rodolfo Vargas Arizu considera "que no hay por qué impedir la entrada de vino de otros países", en la industria lo relativizan.

"Chile, como otros países productores, son parte de un mercado internacional excedentario que está buscando destino para el vino. Además, el precio de la uva que estuvo muy arriba en 2023 y ahora no", acota Villanueva al respecto.

Faltan indicadores para terminar de delinear el 2024 del mercado vitivinícola. Luego de que los gobiernos de Mendoza y San Juan definieran que un 17% de la cosecha deberá ir a "mosto y otros usos no vínicos", habrá que esperar a que la recolección termine, además de conocer los próximos datos de despachos al consumo y con que stocks de vino llegará la industria a la fecha de liberación del vino nuevo, entre junio y julio.