Javier Milei siempre se mostró en contra del concepto de "regulación" y el domingo pasado quedó en claro que no lo aplica ni siquiera a su verborragia.
El presidente Javier Milei inauguró el domingo pasado las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación con un discurso explosivo en el que se tomó el tiempo de responder a cada provocación de la oposición, y su verborragia llamó la atención hasta de medios extranjeros, que hicieron notar su "agresividad".
Tal fue el caso de The Economist, uno de los medios británicos más prestigiosos en temas de economía que sigue de cerca a la gestión libertaria en el que salió publicado el jueves de esta semana un artículo titulado "Javier Milei celebra con agresividad una serie de éxitos", que tiene en su volanta "Grita cuando estés ganando".
Aunque la tapa del número del 7 de marzo en The Economist está dedicada a los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, con el título de "Una guerra sin estrategia", en la edición en español no pasó desapercibido el estilo belicoso, coloquial y provocativo de Javier Milei en el Congreso de la Nación.
"También era una oportunidad para esbozar una visión de hombre de Estado y conectar con potenciales nuevos aliados. En vez, su éxito parece haber producido hubris y agresión", consta en el texto.
El desinterés por tender nuevas alianzas en el Congreso no es accidental ni una falta de cálculo político: es que La Libertad Avanza tiene 95 diputados propios en la Cámara baja y cuenta con los apoyos del PRO (12) y otros bloques "dialoguistas".
Además, la fuerza oficialista tiene 21 de los 72 escaños en el Senado. En otras palabras, Javier Milei soltó la lengua porque se sintió rodeado de los propios, blindado.
"A pesar de haber prometido el año pasado que le bajaría el tono a los insultos, Javier Milei le gritó a sus rivales del peronismo, que lo interrumpieron frecuentemente, llamándolos "asesinos y ladrones", "golpistas" y "cacvernícolas". Se mostró deleitado. "Me encanta hacerlos llorar", reportó el autor del artículo de The Economist.
En efecto, el Presidente de la Nación se refirió a los peronistas como "kukas", a Myriam Bregman como "Chilindrina troska" (que fue una de las pocas agresiones dirigidas a una persona en particular y no a un bloque) y aprovechó para tratar a todos de incultos o faltos de estudios.