El modelo previsto en el ensayo mantenía el 100% del salario a cambio de trabajar el 80% del tiempo.
Para sorpresa de muchos, los resultados demostraron que el personal demostró menos estrés, mejor salud mental, y ganó una media de 38 minutos más de sueño a la semana. El 82% de la plantilla aseguró preferir este método.
Sin embargo, el Instituto Económico Alemán ha planteado algunas objeciones metodológicas al ensayo. Explicaron que al tratarse de una selección voluntaria de participantes, y no aleatoria, los trabajadores podrían estar predispuestos a valorar favorablemente el formato.
La postura de los políticos alemanesante la posibilidad de reducir la jornada es todavía abierta. Los representantes del partido liberal FDP habla de que "trabajar menos no resolverá una crisis económica". Ana Piel, miembro de la junta directiva de la Conferencia Alemana de Sindicatos planteó la posibilidad de que los empleados se puedan ver desbordados por una mayor carga de trabajo comprimida en menos días.