El reconocido actor visitó a Mario Pergolini en Otro día perdido.
El actor Gerardo Romano visitó a Mario Pergolini en su programa, Otro día perdido, y contó sobre cómo convive con su diagnóstico de Parkinson y el modo en que esta enfermedad cambió su día a día. "Yo entro acá y yo sé si alguno de allá tiene Parkinson, porque uno desarrolla una percepción", reflexionó Romano, aludiendo a la sensibilidad que otorga la experiencia personal.
El presentador lo interrumpió con una pregunta directa sobre el momento crucial: "¿Qué te pasó cuando te enteraste, cuando te dieron el diagnóstico?". Romano no dudó en admitir: "Y me asusté". La respuesta surgió espontánea y sin rodeos, y al indagar Pergolini sobre el motivo del temor, Romano fue aún más claro: "De morirme".
No obstante, el miedo no lo paralizó. "Me salvó que a la noche tenía función de teatro. Hacía una obra que se llama Un judío común y corriente, que la hice doce años", recordó Romano. El compromiso con el escenario lo obligó a tomar una decisión inmediata: "O dejo todo porque tengo Parkinson y me voy a morir. O no lo dejo. Y elegí no".
Pergolini compartió que solo tiene madre y que en ocasiones siente que los papeles se invierten, volviéndose más protector que hijo. "Y no te molesta mucho el rol de serlo, porque decís, bueno, ha pasado...". Romano no dejó pasar la oportunidad de matizar: "No sé si respecto de tus propios hijos te querés seguir acompañándolos". Pergolini reconoció: "Entiendo que como hijo sí puedo entenderlo con un padre, pero no sé si como padre querés entenderlo con un hijo". Romano le concedió el punto: "Lo has sintetizado muy bien".