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El Che García: era el DT de Argentina, lo echaron y ahora hace historia en el Mundial con República Dominicana

Se desvinculó de la selección argentina en agosto del año pasado en circunstancias poco claras.

Viernes, 1 de Setiembre de 2023
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Si bien el seleccionado nacional no está participando en el certamen por primera vez en 41 años, Argentina tiene representación en el Mundial de básquetbol que se está disputando en Filipinas, Japón e Indonesia. Fernando Duró todavía no pudo conseguir una victoria al mando de Venezuela, que ya quedó fuera de la pelea por el título. En cambio, el hiper-carismático Néstor Rafael García está conduciendo a la gran revelación del campeonato: República Dominicana.

Un andar perfecto, con victorias frente a Filipinas, Italia y Angola, les dio a los caribeños el primer puesto en el grupo A y la clasificación a la segunda ronda, en la que ya se midieron este viernes con Puerto Rico (derrota 97-102) y buscarán vencer a Serbia (el domingo) para acceder a los cuartos de final. En caso de lograrlo, será su mejor actuación histórica en la cuarta participación en esta clase de torneos.

Hace poco más de un año, el camino de García hacia esta Copa del Mundo estaba trazado en otras latitudes: el Che fue el entrenador con el que Argentina inició el recorrido en la clasificación para este certamen. Sin embargo, poco después de su controvertida desvinculación en agosto del año pasado, justo antes del inicio de la AmeriCup que se iba a jugar en Recife, recibió una propuesta para volver a conducir al seleccionado dominicano, al que ya había dirigido en 2019 y había llevado a la segunda ronda del Mundial de China.

El bahiense de 58 años asumió en septiembre y desde entonces produjo una revolución. El combinado de la isla La Española se aseguró la clasificación al Mundial con una racha de cuatro victorias, dos de ellas ante Argentina. La última, el 26 de febrero de este año en Mar del Plata y luego de remontar una desventaja de 17 puntos, selló su boleto y también la eliminación de la Albiceleste.

“Para mí, no fue una revancha”, enfatizó García aquella noche en el Polideportivo Islas Malvinas. “No tengo absolutamente nada malo ni en mi corazón ni en mi cabeza. Amo a mi país. Soy argentino en todos lados. De hecho, soy el argentino Che García en toda América. Sin dudas siento tristeza porque Argentina es Argentina y nosotros hemos andado por el mundo por lo que ha hecho históricamente esta selección, la cual se merece mi mayor respeto. Por supuesto que es una situación extraña”, añadió.

Después de esa clasificación, el seleccionado conducido por este trotamundos (también dirigió en Venezuela, Uruguay, Puerto Rico, México, Brasil, España y Arabia Saudita) se quedó, a principios de julio en San Salvador, con la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe gracias a un pleno de cinco triunfos.

Con ese respaldo, el combinado que ocupa el 23° puesto en el ranking FIBA viajó al Lejano Oriente, donde está teniendo una actuación de ensueño gracias a un juego sumamente vistoso y resultados que no muchos habían previsto. En ello, la influencia del entrenador argentino ha sido enorme, según reconocen los propios jugadores.


“Che es uno de los mejores entrenadores del mundo. Desde el fondo de mi corazón, creo que toda la República Dominicana debe enviarle su agradecimiento. Sin él, esto no habría sido posible”, destacó, tras la victoria ante Angola, Karl-Anthony Towns, pívot de Minnesota Timberwolves y figura del elenco caribeño. “Un gran coach es alguien que saca lo mejor de sus jugadores y hace que cada uno quiera ir a trabajar, a practicar y salir a jugar con una sonrisa en su rostro. Che siempre encuentra una forma de hacer eso”, agregó.

El magnetismo que García generó con sus jugadores trasciende las fronteras del deporte. El volcánico entrenador, que durante los partidos grita, chifla, salta y agita los brazos casi sin pausa, también es capaz de encontrar siempre el momento adecuado para consolar, dar una palabra de aliento o una didáctica explicación a sus hombres, incluso en las coyunturas más complejas. Y ellos saben reconocerlo.


“Nos encanta compartir tiempo con él. Todos queremos hablar de básquetbol con él, reírnos y bromear con él. No solo es un entrenador de básquetbol, también es un entrenador de la vida”, aseguró Karl-Anthony Towns. “Para mí, es como un padre”, sintetizó el joven base Jean Montero. El sentimiento es recíproco. “Ellos son como mis hijos. Me hacen sufrir toda la semana, pero cuando juegan, me hacen feliz. Amo a mis jugadores”, sentenció el técnico.

En el deporte de alto rendimiento, los éxitos suelen ser efímeros y un par de resultados adversos pueden derrumbar cualquier imperio. Sin embargo, pase lo que pase durante los próximos días en suelo filipino, seguramente ni Néstor García ni sus jugadores ni los simpatizantes dominicanos olvidarán pronto la labor de este seleccionado conducido por un hombre que llegó a este torneo por el sendero menos pensado.