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Mundo Guerra

Giro estratégico: los ataques de Ucrania desatan una crisis de combustible en Rusia y acotan las opciones de Putin

Un informe de Financial Times revela que la creciente precisión de los drones ucranianos modificó la percepción de los líderes occidentales sobre el rumbo de la guerra. 

Martes, 7 de Julio de 2026
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La estrategia de defensa de Ucrania ha logrado asestar golpes críticos en la retaguardia rusa. Según un extenso análisis publicado por el diario británico Financial Times, los ataques ucranianos con drones de largo alcance están golpeando con una frecuencia y precisión sin precedentes el territorio de Rusia, provocando su mayor crisis de abastecimiento de combustible en décadas. Este nuevo escenario alimentó entre los dirigentes de las potencias occidentales la convicción de que el impulso y el ritmo de la guerra han comenzado a cambiar de bando.

Este giro en la percepción del conflicto abrió un profundo debate en las capitales de Occidente respecto a los próximos pasos de Moscú de cara al verano: si Vladímir Putin intentará una nueva escalada militar o si, por el contrario, sus opciones viables ya se encuentran severamente acotadas. En sintonía con este análisis, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, señaló recientemente que su país, junto a Alemania, el Reino Unido y Francia, comparten la visión de que "la marea ha cambiado" y que el mandatario ruso se encamina a la derrota tras más de cuatro años de costosos e infructuosos combates.

Los cuatro caminos de la respuesta rusa

Ante la falta de indicios sobre un avance decisivo por parte de las tropas invasoras, los estrategas de la OTAN y sus aliados ordenaron clasificar las potenciales respuestas del Kremlin en cuatro escenarios específicos:

  • Intensificación convencional en el frente: La expectativa es que Moscú continúe enviando tropas masivamente a la "trituradora de carne" del frente oriental durante los meses de verano. Aunque Putin afirmó recientemente haber capturado la ciudad clave de Kostyantynivka en Donetsk, el presidente Volodímir Zelenski desestimó y ridiculizó dicha versión. Actualmente, funcionarios occidentales estiman que Rusia sufre unas 35.000 bajas mensuales (entre muertos y heridos), un ritmo superior a su capacidad de reclutamiento, lo que reaviva el fantasma de una impopular conscripción general.
  • La opción nuclear táctica: A diferencia del inicio de la invasión, las constantes insinuaciones del entorno de Putin sobre el uso de armas nucleares tácticas han perdido su poder de intimidación. Los servicios de seguridad occidentales creen que el presidente chino, Xi Jinping, advirtió explícitamente a Putin contra esta medida, y que Moscú comprende el riesgo de una intervención directa de la OTAN.
  • Ataque directo contra la OTAN o los Estados bálticos: Aunque agencias de seguridad de Letonia advirtieron que Rusia realiza preparativos para eventuales "provocaciones militares" en sus fronteras, los analistas ven poco probable un choque frontal. En cuatro años de guerra, Putin ha evitado cuidadosamente atacar las bases o líneas de suministro aliadas en suelo europeo para no abrir un segundo frente que exponga al Kremlin a una humillación militar, especialmente considerando que requeriría retirar tropas destinadas al frente ucraniano.
  • Campaña de guerra híbrida en Occidente: Esta es la vía donde Rusia se muestra más activa y peligrosa. En los últimos años se le han atribuido operaciones de sabotaje que van desde planes para colocar artefactos explosivos en paquetes de la empresa postal DHL hasta un intento frustrado de asesinar al director ejecutivo de Rheinmetall, el principal fabricante alemán de armas. Asimismo, se detectó un constante espionaje ruso sobre infraestructuras críticas sensibles, como gasoductos energéticos y cables de comunicación submarinos.

A pesar de que las opciones de fondo de Putin conllevan costos políticos y militares altísimos sin garantizar un cambio en el rumbo de las operaciones, la violencia en el terreno no cesa. Como muestra de la crudeza del conflicto, brutales ataques rusos con misiles y drones sobre zonas residenciales de Kiev provocaron la muerte de 30 civiles, dejando vecindarios enteros destruidos y obligando a los ciudadanos locales a organizar tareas comunitarias de remoción de escombros en medio de la emergencia humanitaria.