Una mirada a la relación simbiótica entre Taipéi y Washington a partir de la teoría del "pastel de cinco capas" de Jensen Huang
El cofundador y director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang, comparó en una ocasión la estructura del ecosistema de la inteligencia artificial con un "pastel de cinco capas". En la base se encuentra la energía; sobre ella se ubican, sucesivamente, los chips, la infraestructura, los modelos y las aplicaciones. A través de esta superposición escalonada se construye todo el ecosistema de la IA. Esta metáfora pone de relieve que la inteligencia artificial no se limita a chatbots o competencias entre modelos, sino que involucra un sistema industrial integral que abarca desde la electricidad, los semiconductores, los centros de datos y los servidores hasta los escenarios de aplicación, donde cada capa influye directamente en el desarrollo del conjunto.
Si observamos la actual competencia entre Estados Unidos y China en inteligencia artificial desde esta perspectiva, queda claro que Taiwán ocupa una posición decisiva para inclinar la balanza.
"Taiwán es el centro de la revolución de la IA; los chips, el empaquetado avanzado, el ensamblaje de sistemas y las supercomputadoras de IA se completan en Taiwán". Las recientes declaraciones públicas de Jensen Huang señalaron de manera directa el papel crucial de Taiwán dentro de la cadena global de suministro de IA. Asimismo, NVIDIA anunció el establecimiento de su nueva sede en Taiwán en Beitou-Shilin Technology Park, la cual no solo se convertirá en un importante centro de investigación y desarrollo de IA para la región Asia-Pacífico, sino que también profundizará aún más su cooperación con la cadena de suministro taiwanesa.
Jensen Huang ha puesto de manifiesto la posición central de Taiwán dentro de la infraestructura global y del ecosistema industrial de la IA. Por ello, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que "Taiwán robó la industria estadounidense de chips", tal declaración no solo resulta injusta, sino que además ignora la relación de simbiosis tecnológica que ya existe entre Taiwán y Estados Unidos.
La posición estratégica que la industria taiwanesa de semiconductores ocupa en la cadena global de suministro es el resultado de décadas de acumulación sostenida: desde la base institucional y el entorno creado por el Instituto de Investigación de Tecnología Industrial y el Parque Científico de Hsinchu, hasta la proyección global de empresas como TSMC, UMC, ASE Technology, MediaTek, Pegatron y ASUS, junto con la participación de innumerables pequeñas y medianas empresas proveedoras.
Detrás de ello se encuentran la formación de talento en ingeniería, la inversión educativa, el espíritu emprendedor, la disciplina industrial, la cooperación internacional y una capacidad constante de innovación. Todo esto ha permitido a Taiwán construir un ecosistema industrial altamente especializado, estrechamente coordinado y difícil de replicar. Precisamente por ello, Taiwán es un socio estratégico indispensable para Estados Unidos y otras democracias afines en la construcción de una cadena de suministro resiliente y libre de dependencia de China, capaz de garantizar el desarrollo de tecnologías emergentes y la seguridad nacional del futuro.
Jensen Huang, cofundador de Nvidia
De hecho, Estados Unidos ya ha elevado la competencia en IA al nivel de estrategia nacional. En julio de 2025, el gobierno estadounidense publicó el America's AI Action Plan, donde se declara de manera explícita que Estados Unidos debe establecer el estándar de oro mundial de la IA, desde los semiconductores avanzados hasta los modelos y aplicaciones, garantizando además que infraestructuras esenciales como la energía, las fábricas de chips y los centros de datos no dependan de tecnologías hostiles que puedan debilitar el liderazgo estadounidense.
El presidente Trump enfatizó que "Estados Unidos no será derrotado por ningún otro país en la carrera por la IA". En mayo de 2026, la inteligencia artificial también se convirtió en uno de los temas abordados durante su visita a China y en las conversaciones entre ambos mandatarios.
Desde los documentos oficiales y el lenguaje político hasta la agenda de las cumbres bilaterales, es evidente que Estados Unidos y China consideran la IA como el campo central de competencia estratégica. Sin embargo, si Estados Unidos desea mantener su liderazgo, no puede depender únicamente de los modelos o de controles a la exportación; debe dominar una cadena física de suministro de IA que sea sostenible, escalable y confiable. Y ese es precisamente el mayor valor estratégico de Taiwán.
En primer lugar, en el nivel de los chips, Estados Unidos posee la mayor capacidad mundial en diseño de semiconductores. No obstante, para que un diseño se convierta en verdadera capacidad de IA, debe pasar por procesos de fabricación, empaquetado, pruebas y producción masiva de altísimo rendimiento.
Taiwán ocupa el núcleo de la cadena global de suministro de IA y de tecnologías confiables. Controla las capacidades más avanzadas de manufactura y empaquetado, produce alrededor del 90 % de los servidores de IA del mundo, el 60 % de los semiconductores y más del 90 % de los chips más avanzados. En otras palabras, el liderazgo estadounidense en diseño de chips solo puede consolidarse a través de Taiwán.
En segundo lugar, en el nivel de infraestructura, Estados Unidos cuenta con plataformas de nube hiperescalables como Microsoft, Amazon, Google, Meta y Oracle. Por su parte, Taiwán dispone de una cadena integral de suministro de servidores de IA e infraestructura TIC, representada por empresas como Foxconn, Quanta Computer, Wistron, Wiwynn, Inventec, Delta Electronics y Accton.