"La nueva hoja de ruta da a los funcionarios europeos aún más motivos para cuestionar el modelo de libre mercado en el que se han apoyado tanto tiempo", indica el medio.
China busca seguir renovando sectores clásicos, como la industria química y la fabricación de maquinaria, que durante años estuvieron en la base del éxito de grandes compañías europeas.
Al mismo tiempo, Pekín quiere acelerar su desarrollo en áreas de vanguardia, como la robótica, la biomedicina y la energía de fusión, además de acercarse a Occidente en inversión en investigación y desarrollo. Eso aumenta la presión sobre campos en los que Europa todavía mantiene posiciones fuertes. Además, la tecnología cuántica y las comunicaciones 6G son mencionadas en el plan.
"La nueva hoja de ruta da a los funcionarios europeos aún más motivos para cuestionar el modelo de libre mercado en el que se han apoyado durante tanto tiempo", indica el periódico.
En este contexto, llama la atención sobre la inquietud especialmente intensa que existe en Alemania, la mayor economía de Europa. El país apenas ha registrado crecimiento desde la pandemia y la producción manufacturera mantiene una tendencia descendente desde finales de 2017, detalla. Mientras tanto, China se ha convertido en el mayor exportador de automóviles del mundo tras avanzar con fuerza en los vehículos eléctricos, ofreciendo alternativas más baratas que Volkswagen, BMW y Mercedes-Benz.
El historial de China ha despertado un interés sin precedentes por la nueva hoja de ruta, asegura Claudia Barkowsky, representante en Pekín de la Asociación de Construcción de Máquinas e Instalaciones de Alemania (VDMA).
"Las empresas quieren saber qué significa este plan para el futuro. [.] Definitivamente, significa más competencia, porque China está pasando de forma masiva de la escala a la calidad, la eficiencia y la sostenibilidad. Esta transición afecta cada vez más a áreas en las que la industria europea de maquinaria ha sido tradicionalmente muy fuerte", comenta Barkowsky.
Por su parte, Reinhard Buetikofer, investigador principal del Centro de Análisis de Política Europea, considera que este tipo de disputas oculta el verdadero problema.
"Es importante que abordemos por fin la gravedad de esta amenaza industrial", afirmó Buetikofer. "Nos enfrentamos a una amenaza de desindustrialización "made in China". Conocemos las herramientas para contrarrestarla. La cuestión es si tenemos la voluntad política de utilizarlas", resumió.