Vahidi tiene una alerta roja de Interpol a pedido de la Justicia argentina por su presunta participación en el atentado a la AMIA.
Irán nombró este domingo a Ahmad Vahidi como nuevo jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), según informó la agencia estatal Mehr, después de que el régimen confirmara la muerte de Mohammad Pakpour en la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel. La designación se da en medio de una fuerte crisis interna y regional, marcada también por la muerte del líder supremo Ali Khamenei, informada por medios estatales iraníes y agencias internacionales.
Vahidi, de 66 años, es una figura de peso dentro del aparato militar iraní. Antes de este nombramiento había sido designado subjefe de las Fuerzas Armadas y venía actuando como uno de los cuadros más cercanos al núcleo duro del régimen. Su llegada al mando de la Guardia Revolucionaria refuerza la continuidad de un esquema controlado por los sectores más duros del poder iraní.
Para la Argentina, el dato tiene una carga especial. Interpol mantiene desde noviembre de 2007 una notificación roja contra Vahidi a pedido de la Justicia argentina por su presunta vinculación con el atentado a la AMIA, que en 1994 dejó 85 muertos y cientos de heridos. El organismo internacional aclaró en su momento que la alerta fue publicada por requerimiento argentino en el marco de esa causa.
La acusación judicial argentina sostiene que Vahidi integró la estructura que decidió y coordinó el ataque. El fiscal Alberto Nisman lo ubicó entre los presuntos responsables de la planificación, al señalar que habría participado en la reunión donde se resolvió ejecutar el atentado y encomendar su ejecución a Hezbollah. Años más tarde, la Justicia y organismos argentinos mantuvieron los pedidos de captura y sanciones sobre los imputados del caso.
El ascenso de Vahidi, así, no es solo una novedad militar dentro de Irán: también reactualiza una de las causas más sensibles de la historia argentina. En medio de la conmoción por la reconfiguración del poder en Teherán, su nombramiento vuelve a poner en primer plano la deuda judicial pendiente por el ataque contra la mutual judía en Buenos Aires.