El polaco Estanislao Dziwisz, que fue durante casi cuarenta años secretario privado de Karol Wojtyla reveló que le envió a Francisco durante su internación una reliquia y que "empezó a estar mejor".
El cardenal Pietro Parolin, su número dos y secretario de Estado -considerado por la prensa italiana uno de los candidatos papables más fuertes-, presidió una misa en la Basílica de San Pedro, en la que se recordó al extraordinario pontífice polaco y se rezó, además, por la recuperación de Jorge Bergoglio.
En una ceremonia solemne a la que asistió en primera fila la primera ministra, Giorgia Meloni, vestida de blanco, y también cardenales, obispos, miembros del cuerpo diplomático y miles de fieles, entre ellos muchos polacos.
De 85 años y arzobispo emérito de Cracovia, al margen de agradecer a Parolin por haber aceptado presidir una misa en su recuerdo, también agradeció a los demás presentes y pidió especialmente por la recuperación del papa Francisco.
Dziwisz reveló en declaraciones al Tg1, el noticiero de la RAI, que durante su internación de 38 días en el hospital Gemelli le mandó al papa Francisco una reliquia de la sangre de Juan Pablo II. Y aseguró que "empezó a estar mejor".
"Yo creo en esto porque he tenido muchos ejemplos de milagros", dijo.
El papa Francisco canonizó a Juan Pablo II el 27 de abril de 2014, cuando también proclamó santo a Juan XXIII (1958-1963) para destacar el buen ejemplo de dos papas "grandes" dentro de la Iglesia.
En su sermón, el cardenal Parolin recordó las conmovedoras últimas semanas de Juan Pablo II, que en la Semana Santa de 2005 no pudo presidir el tradicional Vía Crucis en el Coliseo, que siguió "abrazado a la cruz", en su capilla del Palacio Apostólico", como miles de personas pudieron ver a través de imágenes transmitidas desde allí.
Mientras aún no se sabe si el papa Francisco podrá estar presente en la próxima Semana Santa, que comienza el 13 de abril y culmina el 20, ya que todo depende de cómo evolucionan las cosas en estos días, Parolin también evocó "la aparición de Juan Pablo II para una bendición pascual sin palabras", ya que, debido a una traqueotomía, ya no podía hablar.
El cardenal Parolin recordó asimismo el "flujo incontenible, inimaginable" de multitudes de personas que vinieron a Roma para despedirse del papa polaco después de su muerte, el 2 de abril de 2005. Elogió, por otro lado, la "total transparencia ante los ojos de Dios" que tuvo Karol Wojtyla durante su vida, que consideró "uno de los fundamentos del extraordinario coraje y testimonio de fe" que dio.
"Nunca buscó gustarles a los hombres, sino a Dios. Vivió solo antes sus ojos", aseguró, al subrayar por otro lado que siempre consideró que "la divina providencia lo salvó de la muerte", durante el atentado sufrido en la Plaza de San Pedro el 14 de mayo de 1981.
El cardenal Parolin subrayó asimismo que Juan Pablo II introdujo a la Iglesia Católica en el tercer milenio y que en los 26 años de su "inmenso pontificado", a través de centenares de viajes, fue "un peregrino incansable hasta los confines de la tierra para llevar el Evangelio de Jesús".
También evocó la primera e "inolvidable" homilía de Juan Pablo II en la misa de inauguración de su pontificado, cuando invitó a todos a "no tener miedo y a abrirle de par en par las puertas a Cristo". En este marco, destacó esa determinación con la que "podía dirigirse con autoridad y firmeza no sólo a los fieles católicos, sino también a los pueblos y a los gobernantes, para que fueran conscientes de su responsabilidad en la defensa de la justicia, de la dignidad de las personas humanas y de la paz".
Y resaltó, finalmente, su "servicio por la paz".
Durante las intenciones, se rezó por la salud del papa Francisco. Terminada la misa, los cardenales fueron en procesión hasta la tumba de Juan Pablo II, que se encuentra en la nave derecha de la Basílica, donde el cardenal Dziwisz prendió una vela.