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Independiente Rivadavia no pudo con Huracán que se suma a la punta

El Globo venció a Independiente Rivadavia con el gol de Pussetto y se subió a lo más alto de la tabla.

Domingo, 16 de Junio de 2024

Primer tiempo en marcha y andando. A los 7 minutos, el Palacio Ducó se paró para aplaudir, aunque el partido siguiera. El homenaje, espontáneo y cabal, tenía un destinatario claro: Ignacio Pussetto. Es él, sin dudas, la principal razón de este Huracán puntero e invicto. Es el toque distintivo, el que hace la diferencia cuando hace falta, el de los goles clave (lleva cinco en cinco fechas, el máximo artillero del torneo), el que la gente le suplica para que siga en Huracán, aunque lo quieran todos, de acá y de afuera. Él fue el jugador más peligroso del partido, el que inclinó la balanza con ese golazo de cabeza (tremendo taco de Mazzantti para un Ibáñez que metió una rosca de zurda tremenda), el que nunca pudo ser encontrado por los tres centrales de Independiente Rivadavia.

Pero Huracán es más que Nacho. Porque para ser puntero, y un buen puntero, hay que tener un equipo que le dé sustento a la figura. El Globo definió el partido en la primera media hora, en la que pudo haber hecho más de un gol. Sobre todo, porque supo encontrar muy fácil la receta para desarmar la línea defensiva de un equipo que, hasta el partido ante Huracán, sólo había recibido un gol en la Liga.


Primero, con una presión alta asfixiante; después, con transiciones rápidas desde los costados hacia el centro, a partir de las apariciones de los laterales (Souto y el mencionado Ibáñez) para conectar con los tres mediocampistas que se movieron detrás de Pussetto a pura diagonal. Con Fértoli y Mazzantti como socios, el equipo de Kudelka trazó caminos claros para el gol, ante un equipo mendocino que la veía pasar, sin poder de reacción ni instintos para generar situaciones.

Cuando el mismo Pussetto perdió el segundo gol a mitad del PT (cara a cara con Marinelli, tras gran pase de Fértoli), empezó otro partido. Independiente adelantó sus líneas, Huracán perdió ímpetu en la presión y empezó a mandar el juego áspero de los mendocinos. Y ahí apareció otro Huracán, el del esfuerzo de los defensores, en la capacidad de Sebastián Meza, que hizo olvidar al ecuatoriano Galíndez, convocado para la Copa América.

El arquero es otro de los que explica el triunfo quemero: apareció para sacarle un cabezazo tremendo a Palacios y una llegada al vacío de Dionisio tras un centro shot cruzado de Reali. Aún con uno más, Huracán se fue quedando. Valiente, Independiente sumó gente arriba, presionó y coqueteó con el empate. ¿Qué le faltó a la Lepra? Un Pussetto. Ahí estuvo la diferencia. Huracán tiene su príncipe. Su Príncipe Azul.