El Gobierno provincial dispuso la utilización de los excedentes financieros generados por la comercialización de energía de una de las centrales para solventar los costos del proceso que busca definir al próximo operador del complejo.
La provincia avanza a paso firmes en el reordenamiento de su estratégico mapa hidroeléctrico. En medio del proceso en conjunto con la Nación para adjudicar la concesión del sistema, el Ejecutivo provincial definió un mecanismo económico clave: destinar los recursos remanentes que produce específicamente la central Nihuil IV para cubrir los gastos administrativos y técnicos que demanda el nuevo llamado licitatorio.
De acuerdo con la normativa vigente, estos fondos provienen de los excedentes financieros obtenidos a través de la venta de la energía eléctrica generada por la mencionada central, operada por Emesa.
En lugar de tener otro destino, el remanente será reinvertido directamente en solventar las erogaciones del costoso proceso que exige estructurar una licitación pública de alcance nacional e internacional.
Esta medida busca autofinanciar los pasos previos para la puesta en valor de todo el complejo, garantizando que los recursos genuinos generados por el agua y la infraestructura mendocina retornen al sistema para asegurar una transición transparente, rigurosa y enfocada en el desarrollo energético provincial.