La Municipalidad de Mendoza avanza con la aplicación del nuevo Código de Edificación para revitalizar el microcentro y eliminar los "puntos ciegos". La norma exige destinar hasta el 70% de las fachadas a fines comerciales y sumar espacios para bicicletas.
El microcentro mendocino transita el inicio de una profunda reforma estructural que busca devolverle la vitalidad comercial y peatonal que, en los últimos años, cedió frente a los grandes centros de compras de la periferia. Tras cumplirse el primer mes de vigencia del nuevo Código de Edificación, la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza puso el foco de control sobre las 211 playas de estacionamiento habilitadas en la Capital.
Con el objetivo de eliminar los denominados "puntos ciegos" y fomentar calles más vivas y seguras, la nueva normativa establece que los edificios de cocheras cubiertas deberán contar con locales comerciales en todo su frente. En el caso de las playas de estacionamiento públicas al aire libre, la exigencia es destinar el 70% de su fachada a fines comerciales. En ambos escenarios, las estructuras deberán tener una profundidad mínima de 5 metros orientada hacia la vereda.
La reconfiguración del sector despertó rápidos interrogantes entre los propietarios sobre la retroactividad de la medida. Eva González, secretaria de Ambiente y Desarrollo Urbano de la Capital, aclaró que a los dueños actuales no se les exigirá una adecuación inmediata, pero advirtió que la transición se activará automáticamente ante cualquier movimiento administrativo.
Si una playa existente solicita renovar su permiso, cambia de titularidad, vende el fondo de comercio o decide techar el terreno, deberá ajustarse a la nueva norma sin excepciones. Para realizar la obra, el municipio otorgará un plazo de 18 meses bajo un permiso de carácter precario.
Desde la perspectiva comunal, el endurecimiento de estas reglas responde a una necesidad de supervivencia del centro mendocino. Las autoridades señalan que muchas playas cierran a media tarde al alcanzar su cuota de rentabilidad diaria, lo que deja a los conductores sin lugar para estacionar y empuja a los consumidores hacia los malls o stripcenters periféricos, vaciando el microcentro a partir de las 18 horas.
Por su parte, los encargados de las playas argumentan que la baja de persianas temprana no responde a una especulación económica, sino a una medida de prevención. Según los trabajadores del rubro, la inseguridad en la zona céntrica aumenta significativamente durante la tarde-noche, sumado a una notable caída en la actividad laboral y comercial presencial impulsada por las compras online.
La nueva normativa no solo exige cambios en los frentes, sino que modifica la ecuación inmobiliaria del mapa capitalino. Al eliminarse el Factor de Ocupación Total (FOT) -que limitaba los metros cuadrados totales de construcción-, la intendencia busca que los desarrolladores privados vean en estos terrenos céntricos una plataforma óptima para levantar edificios en altura, dejando atrás el modelo de lotes vacíos de recaudación rápida.
Además, el Código introduce un fuerte incentivo a la movilidad sustentable, obligando a las playas de estacionamiento a incorporar sectores exclusivos para el resguardo de bicicletas, sin sacrificar el espacio para autos ni interrumpir la circulación peatonal. La exigencia se rige bajo la siguiente escala de capacidad: