Ahora serán las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá y Carolina Pereira, integrantes del tribunal que dictó la sentencia, quienes deberán analizar si los recursos cumplen con los requisitos formales para ser concedidos.
En caso de ser admitidos, el expediente pasará a manos de la Cámara Federal de Casación Penal, con sede en los tribunales federales de Comodoro Py.
Los abogados defensores también recurrieron las condenas dictadas contra el entorno familiar del exmagistrado. La esposa de Bento, Marta Isabel Boiza, fue condenada a 6 años de prisión, mientras que su hijo Nahuel Bento recibió una pena de cinco años de cárcel. Ambos permanecen en libertad hasta que la sentencia quede firme.
En tanto, Luciano Bento, quien había sido absuelto por falta de acusación, también presentó recurso debido a que el tribunal ordenó el decomiso de sus bienes.
Sobre ese punto, la defensa remarcó que "la pericia oficial determinó que contaba con fondos suficientes para realizar las adquisiciones cuestionadas".
La megacausa por coimas en la justicia, con Walter Bento a la cabeza, se transformó en un caso emblemático en la Provincia de Mendoza: fue la condena por corrupción más alta de la historia, al menos, en Mendoza.
Nunca antes un juez, mucho menos quien tenía competencia electoral, había recibido semejante pena por hechos de corrupción. Ni siquiera había sido acusado.
La historia judicial de la Provincia de Mendoza tiene casos sumamente conocidos, pero ninguno de esos llegó a este fin. O hubo jueces y fiscales destituidos sin sentenciaspenales o bien se trató de crímenes de lesa humanidad, donde se investigó un plan sistemático para cometer una serie de delitos atroces como torturas o asesinatos.
Las juezas del caso Walter Bento afirmaron en sus fundamentos que el lavado de activos fue la síntesis de toda la maniobra, colocando a ese delito como clave para ver el destino final de las coimas.
En ese sentido, sostuvieron que "el resultado conseguido fue la incorporación efectiva de dinero ilícito al circuito formal, bajo una apariencia de legalidad" y agregaron que "la única vía plausible de generación de los fondos fue el acceso a beneficios económicos indebidos".
Asimismo, las magistradas hicieron hincapié en la asociación ilícita que lideraba Walter Bento, afirmando que "se trataba de una organización criminal de carácter estable, con vocación de permanencia".
Agregaron que la organización "no actuaba en soledad, sino en el marco de un aceitado entramado delictivo" y que "cada integrante cumplió una función específica, coordinada y complementaria".
"Walter Bento era la cabeza de la estructura investigada. Tenía el poder exclusivo para tomar las decisiones que beneficiarían a las personas luego de que realizaran el pago", destacaron las juezas.




