Los trabajos entre Arturo González y el Nudo Vial comenzarán en junio. Advierten que los conductores deberán salir con una hora de antelación debido a cortes prolongados y desvíos dinámicos.
La refuncionalización del Acceso Este entra en su etapa más conflictiva. Tras iniciar las tareas en el sector menos complejo hacia Palmira, el Gobierno confirmó que durante la primera quincena de junio comenzarán las obras en el tramo comprendido entre Arturo González y el Nudo Vial. Esta zona concentra el mayor flujo vehicular de ingreso y egreso a la Ciudad de Mendoza, con picos de hasta 120 mil vehículos diarios.
La subsecretaria de Infraestructura, Marité Baduí, advirtió que el impacto en la circulación será significativo y se extenderá por un plazo de 22 meses. Los trabajos incluyen la elevación de la traza y la construcción de tres puentes, lo que obligará a realizar cortes parciales, intermitentes y, en ciertos puntos, interrupciones totales que durarán varios meses. Por este motivo, se recomendó a los usuarios planificar sus viajes y salir "al menos una hora antes" de lo habitual.
La logística del tránsito se presenta como el principal desafío, ya que no existen vías alternativas suficientes para absorber el caudal de vehículos. El esquema de circulación será dinámico, alternando el flujo entre la calzada principal y las colectoras según el avance de las máquinas. Ante esta situación, las autoridades adelantaron que se reforzará la señalización y habrá presencia constante de preventores municipales para intentar ordenar el colapso.
La obra, ejecutada por una unión transitoria de empresas, busca resolver problemas históricos de conectividad norte-sur en Guaymallén. Sin embargo, los funcionarios admitieron que la congestión será inevitable durante casi dos años. La estrategia oficial se centrará en una comunicación permanente para informar sobre los cambios diarios en la traza y tratar de mitigar el impacto en la rutina de miles de mendocinos.
Más allá de los beneficios estructurales a largo plazo, el eje central de los próximos meses será la paciencia de los conductores. El Acceso Este se convertirá en un escenario de demoras sostenidas, donde la prioridad oficial será la gestión del tránsito por encima de la celeridad de la construcción. Se espera que la adaptación de los usuarios sea clave para evitar accidentes y bloqueos totales en la principal arteria de la provincia.
Con esta intervención, Mendoza busca modernizar su ingreso más importante, eliminando barreras urbanas y mejorando la fluidez futura. No obstante, el costo inmediato será un cambio drástico en la dinámica de transporte para todo el Gran Mendoza, transformando la movilidad diaria en un reto logístico hasta la finalización de los trabajos en 2026.