El pequeño ingresó con lesiones compatibles con el "síndrome del bebé sacudido". El Programa de Maltrato Infantil lo había evaluado previamente, pero no halló pruebas para denunciar en aquel momento.
La internación de un niño de 1 año y 10 meses en la unidad de terapia intensiva del Hospital Notti ha desencadenado una compleja investigación judicial en Mendoza. El menor ingresó el pasado viernes con lesiones que, según las primeras evaluaciones médicas, podrían ser compatibles con el síndrome del shaken baby (sacudida brusca), lo que motivó la radicación de la primera denuncia formal por parte de los profesionales del nosocomio.
Este caso ha puesto la lupa sobre los mecanismos de prevención, ya que el pequeño había pasado por el Hospital Notti en al menos dos oportunidades previas. En dichas ocasiones, el Programa Provincial de Maltrato Infantil (PPMI) intervino para evaluar su situación, pero los técnicos determinaron que no existían indicadores suficientes para judicializar el caso. "Sin elementos técnicos, no se puede avanzar con una denuncia ni activar otros organismos de protección", explicaron fuentes oficiales.
La Justicia mantiene cautela, ya que existe una variable médica que podría cambiar el rumbo de la causa: el niño padece de epilepsia. Según fuentes judiciales, es necesario determinar si las lesiones internas fueron producto de un acto de violencia o si podrían ser consecuencia de las fuertes convulsiones propias de su patología. El testimonio de los médicos especialistas será la pieza clave para esclarecer el origen de los traumatismos.
Como medida de seguridad inmediata, los organismos de protección de derechos dispusieron el resguardo del hermano mellizo de la víctima. El menor fue trasladado al mismo centro asistencial para una revisión exhaustiva, aunque los primeros informes descartaron indicios de violencia en su cuerpo. Por el momento, la medida preventiva se mantendrá hasta que se aclare la situación del entorno familiar.
El caso se da en un contexto de alta demanda para el sistema de protección infantil. Durante 2025, el PPMI realizó más de 32.000 consultas, confirmando 4.601 casos de violencia con diagnóstico de certeza en la provincia. Las estadísticas oficiales revelan que la violencia física (40%) y la sexual (33%) son las formas más comunes de agresión, ocurriendo mayoritariamente dentro del núcleo familiar cercano.
Rosario Chahla, directora del programa, destacó que la detección en niños tan pequeños es extremadamente difícil debido a su incapacidad para expresar lo que viven. A diferencia de los niños en edad escolar (franja donde se detectan más casos gracias a la intervención de docentes), los menores de 5 años dependen enteramente de la detección clínica de los profesionales de salud o de llamados a la Línea 102.
Por ahora, la investigación sigue su curso bajo la carátula de lesiones graves, mientras el niño continúa bajo cuidados críticos. El sistema judicial busca determinar si se trató de una omisión en las evaluaciones previas o si, efectivamente, el cuadro médico del menor ocultó una situación de vulnerabilidad que finalmente hizo eclosión el pasado viernes.