En Mendoza, el sector vitivinícola debatió sobre los desafíos productivos y comerciales, centrándose en exportaciones, innovación y consumo interno.
Ante autoridades nacionales y provinciales, referentes de la cadena productiva, bodegueros, productores y trabajadores del sector, el actual presidente Mario González repasó los principales logros de su gestión y defendió con firmeza el rol de Coviar como espacio institucional de consenso para toda la vitivinicultura argentina.
En su discurso, González recordó que durante su presidencia el sector debió enfrentar desafíos económicos, productivos y cambios en las reglas de juego, pero destacó que la industria respondió con trabajo conjunto y una visión estratégica compartida.
El dirigente remarcó que el funcionamiento de la Coviar se sostiene sobre el consenso entre los actores de la cadena vitivinícola, una condición que definió como esencial para avanzar en políticas comunes.
"Cuando hablamos de vitivinicultura argentina, los objetivos deben ser comunes para todos", sostuvo.
Su balance de gestión incluyó distintos programas y acciones impulsadas en los últimos tres años. Entre los principales ejes destacó:
Uno de los aspectos más resaltados fue el avance en sostenibilidad, con el fortalecimiento del sello Vitivinicultura Argentina Sostenible, que busca mejorar los estándares ambientales, sociales y productivos de la actividad. En ese marco, también se realizaron las Jornadas Nacionales de Enoturismo, un encuentro que reunió a provincias vitivinícolas para consolidar al turismo del vino como herramienta de desarrollo regional.
"El enoturismo es un motor de crecimiento para nuestras comunidades y genera empleo y arraigo en las zonas rurales", destacó.
Entre los anuncios institucionales más relevantes, González informó que Coviarinició la implementación de un sistema de gestión de compliance basado en la norma internacional ISO 37301. La iniciativa apunta a fortalecer los estándares de transparencia, integridad y gobernanza dentro de la organización, en línea con las mejores prácticas internacionales.
Durante su exposición, el presidente saliente también planteó desafíos estructurales que enfrenta la industria. Entre ellos mencionó la necesidad de avanzar en eficiencia hídrica y energética, incorporar tecnología e innovación en bodegas y fortalecer las estrategias de marketing y comercialización, adaptándose a los cambios en los hábitos de consumo.
"El consumidor nos marca el camino", sostuvo. En esa línea, anunció que se trabaja en una propuesta legislativa para ampliar el uso del jugo de uva concentrado como endulzante natural en el mercado interno.
La iniciativa busca incrementar la demanda de uva, generar nuevas oportunidades para los productores y, al mismo tiempo, promover alternativas naturales en la alimentación.
Aunque Mario González dejará el máximo cargo, continuará vinculado a la entidad desde la vicepresidencia, apostando a la continuidad institucional. La conducción quedará ahora en manos de Fabián Ruggeri, quien fue definido como un dirigente con profundo conocimiento del sector y capacidad para conducir la institución en los años venideros.
En su primer mensaje, Ruggeri graficó desde su experiencia como productor y dirigente cooperativo, que la actividad atraviesa un momento marcado por aumentos de costos, presión fiscal, altas tasas de interés y caída del consumo, factores que impactan en toda la cadena del vino.
Ante este contexto, sostuvo que el sector debe avanzar en diversificación y aumento de la productividad, reducción de costos e integración de la cadena vitivinícola. Según explicó, el objetivo es claro: vender más y conquistar nuevos mercados internacionales, en un escenario global cada vez más competitivo.
Además, destacó la importancia de mejorar las condiciones comerciales externas. Entre los puntos clave mencionó la necesidad de adecuaciones dentro del Mercosur para permitir la exportación de mosto concentrado a Brasil en envases mayores de cinco litros, así como avanzar en la implementación del acuerdo comercial con Estados Unidos y resolver el esquema de intercambio con México, que podría abrir nuevas oportunidades para los vinos argentinos.
"El mundo está demandando cada vez más vinos blancos y a granel, segmentos donde Argentina tiene un enorme potencial de crecimiento si generamos las condiciones adecuadas de competitividad", enfatizó Ruggeri.
Entre las señales positivas del contexto económico, mencionó algunos avances vinculados a la estabilidad macroeconómica, incentivos para inversiones en riego, eficiencia energética y malla antigranizo, y la reducción del IVA en la energía destinada al riego, medidas que consideró importantes para mejorar la productividad.
El dirigente también recordó que el 70% del vino argentino se consume en el mercado interno, por lo que adaptar la oferta a las nuevas tendencias resulta clave para recuperar la demanda. En paralelo, anunció que COVIAR trabajará junto al IICA en iniciativas orientadas a reducir el contenido alcohólico de los vinos, mientras que con la Sociedad Rural Argentina y el CONICET, impulsarán herramientas tecnológicas como la calculadora de balance de carbono, destinada a medir impactos ambientales y fortalecer la sostenibilidad de productores y bodegas.
Uno de los ejes centrales del mensaje del Gobierno de Mendoza fue la reducción del gasto corriente en relación con el producto bruto geográfico, una política que, según se destacó, permitió ordenar las cuentas públicas y liberar recursos para impulsar el desarrollo productivo. Para ello, Mendoza buscó reducir el peso del Estado sin paralizar la inversión, manteniendo niveles de obra pública e infraestructura vinculada a la producción, especialmente en materia hídrica, energética y vial.
Respecto de la industria vitivinícola, el Gobierno sostuvo que el sector atraviesa una reconfiguración global, marcada por cambios en los hábitos de consumo y en los sistemas de comercialización. Frente a ese escenario, se planteó que el Estado no debe intervenir regulando precios ni volúmenes de producción, sino generar condiciones para que la actividad se adapte a las reglas de la oferta y la demanda.
Entre las herramientas implementadas, se destacaron líneas de financiamiento para cosecha y acarreo destinadas a pequeños productores, créditos con tasas subsidiadas para inversión en malla antigranizo, eficiencia hídrica y maquinaria, así como programas de prefinanciación para exportaciones y bonificaciones en préstamos vinculados al sector.