El Presidente hablará este domingo 1° de marzo a las 21 ante una Asamblea Legislativa atravesada por una nueva correlación de fuerzas.
Javier Milei abrirá este domingo las sesiones ordinarias del Congreso por tercera vez desde que asumió la Presidencia, en una ceremonia que llega con un dato político central: el oficialismo enfrentará un Parlamento más amigable que el de sus primeros dos años de gestión. En la Casa Rosada anticipan un discurso de tono reformista, pensado para fijar prioridades legislativas y proyectar el rumbo de la segunda mitad del mandato.
El cambio de escenario se explica por la reconfiguración reciente del Congreso. En Diputados, La Libertad Avanza fortaleció su articulación con el PRO, sectores de la UCR y bloques provinciales; en el Senado, además, el oficialismo consiguió desplazar al kirchnerismo de posiciones de poder institucional con una votación de 45 votos afirmativos, 25 negativos y una abstención, una señal de que la oposición peronista ya no conserva la capacidad de bloqueo que tuvo en otras etapas.
Sin mayorías automáticas, el Gobierno igual llega mejor parado. La lógica sigue siendo la de negociar voto por voto, pero ahora con una red de apoyos más previsible, apoyada en acuerdos con gobernadores y aliados parlamentarios. Ese nuevo equilibrio quedó a la vista en las extraordinarias y es el marco sobre el que Milei buscará acelerar proyectos más complejos durante el período ordinario.
En ese contexto, el mensaje presidencial no será solo un balance de gestión. Según anticipan medios cercanos al oficialismo, Milei buscará profundizar el perfil reformista de su administración, con eje en transformaciones económicas, agenda legislativa propia y un alineamiento internacional explícito con Estados Unidos e Israel, dos vectores que el Gobierno viene usando como parte de su narrativa política y diplomática.
La apertura de sesiones aparece así como un punto de inflexión. Si en 2024 y 2025 el Presidente habló desde una posición más defensiva y con un Congreso hostil, este domingo lo hará desde una situación relativa de mayor fortaleza. El oficialismo buscará convertir esa ventaja en impulso parlamentario y dejar planteado, desde el inicio del año legislativo, que considera tener margen para profundizar su programa de cara a 2027.