El Banco Central incrementó su presencia en el mercado. Ya vendió pesos por US$ 7.000 millones desde mayo.
En julio, la estrategia oficial logró calmar la subida del dólar, que había aumentado más del 5% en junio. La cotización minorista incluso bajó 5 pesos, cerrando en $1.505.
Sin embargo, esta estabilidad se logró con una fuerte intervención de las autoridades, que inyectaron más de US$1.000 millones en contratos de futuros y vendieron títulos en el mercado secundario para contener la presión cambiaria. El Banco Central intensificó su intervención en julio, un mes en el que tradicionalmente disminuye la oferta de divisas y aumenta la demanda de dólares.
Según PPI, la venta oficial de bonos ajustados al tipo de cambio (dollar linked) creció un 7,4% (de US$4.997 millones a US$5.367 millones), y la posición corta en dólar futuro aumentó un 160% (de US$650 millones a US$1.692 millones) en el mismo período.
El objetivo principal es reducir la volatilidad, aumentar la oferta de divisas y controlar las expectativas de devaluación, ya que el mercado prevé un dólar mayorista de $1.493 en julio y $1.520 en agosto, superando los actuales $1.482. Pedro Siaba Serrate, economista jefe de estrategia de PPI, explicó que la intervención busca administrar la presión cambiaria y mitigar saltos bruscos.
El Gobierno anunció un plan financiero para cubrir los pagos de deuda en 2027 y aseguró tener liquidez para enfrentar presiones cambiarias, disipando temores de una dolarización. El viceministro de Economía, José Luis Daza, destacó la estabilidad del peso y minimizó la posibilidad de una corrida durante las elecciones de 2027, argumentando que las crisis son causadas por desequilibrios macroeconómicos.
Analistas coinciden en la "presencia activa" del Banco Central en el mercado de bonos, con ventas significativas en julio. Gustavo Araujo, jefe de research de Criteria, indicó que el objetivo es contener la demanda de cobertura cambiaria sin intervenir directamente en el mercado spot, moderando así las expectativas de devaluación.
Otra medida fue reducir las compras de reservas, aunque el Banco Central sorprendió con una adquisición de US$280 millones. La intervención en el mercado de dólar futuro también aumentó, pasando de 3.500.000 a casi 4.000.000 de contratos activos. Un operador señaló que la intervención es más fuerte que en mayo para mantener el tipo de cambio por debajo de $1.500 y permitir que los exportadores vendan en el mercado de cambios, facilitando así la compra de reservas por parte del Banco Central.
Las cerealeras liquidaron US$3.000 millones en junio, un aumento del 12% respecto a mayo, pero el acumulado del semestre fue un 13% menor que en 2025. La liquidación de soja se ha demorado a la espera de un dólar más alto.
Como contrapartida de la intervención, las tasas de corto plazo subieron al 23/34%. El Banco Central absorbe pesos para ofrecer cobertura cambiaria, reduciendo la liquidez del mercado. Se espera que el Tesoro libere pesos en la licitación del miércoles.
Araujo concluyó que la estrategia busca reducir la volatilidad cambiaria, mantener el atractivo de las colocaciones en pesos y evitar que la demanda de cobertura se traslade al mercado decontado.