El genial publicista falleció este jueves a los 62 años. Junto a Carlos Bacetti rompió todos los moldes con comerciales históricos como el de Quilmes y Telecom, y comandó la recordada campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999.
El mundo de las ideas y la creatividad argentina sufrió una pérdida enorme. Este jueves por la mañana falleció a los 62 años Ramiro Agulla, uno de los publicitarios más influyentes y disruptivos de la historia del país. En dupla con su eterno socio y amigo Carlos Bacetti, fundó la mítica agencia Agulla & Bacetti, una verdadera usina de genialidades que pateó el tablero de la comunicación en la década de los 90. Juntos le dieron vida a hits que quedaron grabados a fuego en el living de los argentinos, desde la inolvidable campaña de "La llama que llama" para Telecom hasta el recordado "En tu cabeza hay un gol" de Cerveza Quilmes, sumando comerciales memorables para Renault Clio, YPF, Oca y Hellman"s.
La noticia pegó fuerte entre sus colegas, y el propio Bacetti lo despidió en las redes sociales con un mensaje cargado de complicidad y cariño, fiel al espíritu publicitario que compartían. El creativo escribió en la plataforma X que los amigos no desaparecen, sino que solo mueren, y acompañó sus palabras con una imagen con el apellido de su compañero flotando en el cielo. La dupla se había conocido en las aulas de la Universidad del Salvador y, tras ganar los premios más importantes del mundo -incluyendo el primer León de Oro de Cannes para el país y un codiciado Grand Prix-, se convirtieron en los profesionales más buscados por las grandes marcas locales e internacionales.
El impacto de sus creaciones fue tan masivo que muchas veces desbordó las pantallas de televisión. El fenómeno de las llamas telefónicas, que arrancó en 1999 y duró tres años con 28 capítulos, fue tan descomunal que la agencia tuvo que armar negocios paralelos, llegando a vender los sketchs en videocassettes y lanzando al mercado peluches de la divertida familia de animales. Tras un tiempo alejados de las tandas tradicionales, la dupla creativa había regresado a las pistas el año pasado de la mano de Flow, lanzando una serie especial en la plataforma y un puñado de spots muy comentados con motivo del Mundial de fútbol 2026.
Pero el talento de Agulla no se limitó al mundo corporativo, sino que tuvo un rol fundamental y ruidoso en la política de los últimos veinticinco años. En 1999, con apenas 35 años, fue el cerebro detrás de la campaña electoral que llevó al radical Fernando De la Rúa a la Casa Rosada. Su gran logro fue transformar la imagen aburrida e insulsa del candidato en una virtud, redactando en un fin de semana en Punta del Este el histórico spot del "dicen que soy aburrido", un mensaje directo que capturó a la perfección el hartazgo social tras una década de menemismo. Su pluma cotizada también asesoró a figuras de la talla de Carlos Menem, Francisco de Narváez, Florencio Randazzo y a mandatarios internacionales como Vicente Fox en México, Sebastián Piñera en Chile y John McCain en los Estados Unidos.
La pasión de Ramiro por la rosca política le venía de cuna, aunque su historia familiar estuvo marcada por la tragedia. Fue hijo de Horacio Agulla, un reconocido abogado y periodista que llegó a desempeñarse como diputado nacional e interventor de facto en la provincia de Santa Cruz a principios de los sesenta. Lamentablemente, cuando Ramiro tenía apenas 14 años, su padre fue asesinado a balazos por un grupo paramilitar en el barrio porteño de Recoleta, un golpe durísimo que obligó al joven a madurar de golpe tras haberlo acompañado durante años a decenas de reuniones del Partido Federal.
A pesar de las heridas del pasado, Agulla supo construir una carrera brillante llena de anécdotas, reconocimiento de sus pares y un carisma que lo mantuvo siempre en el centro de la escena pública. Una de sus últimas apariciones masivas se había dado en septiembre del año pasado, cuando participó del festejo por el 80° aniversario de Clarín rodeado de las principales celebridades del país. Fuentes cercanas a la familia confirmaron que sus restos serán velados este viernes a partir de las 13.30 en el cementerio Jardín de Paz, donde amigos, familiares y el mundo de los medios se reunirán para despedir a un creativo que enseñó a toda una generación a pensar por fuera de la caja.