A través de una flexibilización normativa, el Gobierno busca que los depósitos en dólares financien a empresas del mercado interno y desarrolladores inmobiliarios.
El Gobierno nacional busca darle un nuevo impulso al financiamiento en dólares luego de que el Banco Central flexibilizara las condiciones para otorgar este tipo de préstamos. La medida apunta a ampliar el acceso al crédito para empresas que no pertenecen al sector exportador y, al mismo tiempo, generar un mayor dinamismo en áreas estratégicas como la construcción y el mercado inmobiliario.
Hasta hace pocas semanas, las entidades financieras solo podían prestar los dólares captados de los depósitos a compañías que generaran ingresos en esa misma moneda, una restricción vigente desde el fin de la convertibilidad. Sin embargo, el Banco Central modificó esa normativa y habilitó a los bancos a conceder créditos en dólares a empresas y particulares que no exporten, siempre que cuenten con el respaldo de una firma que sí obtenga divisas por operaciones de comercio exterior.
Con este esquema, una empresa que no factura en dólares podría acceder a un préstamo en moneda estadounidense si presenta el aval de una compañía exportadora. La intención oficial es ampliar las alternativas de financiamiento y favorecer la recuperación de la actividad económica durante la segunda mitad del año.
Uno de los sectores que podría verse beneficiado es el de la construcción. La propuesta contempla que los desarrolladores inmobiliarios obtengan financiamiento en dólares para la compra de terrenos y la ejecución de obras, mientras que los compradores accederían a créditos hipotecarios en pesos ajustados por UVA. El objetivo es facilitar tanto el desarrollo de nuevos proyectos como el acceso a la vivienda.
No obstante, en el sistema financiero predomina la cautela. Si bien las entidades privadas impulsaban desde hace años una flexibilización de estas normas, consideran que el impacto inicial será limitado y esperan que los bancos públicos sean los primeros en implementar este tipo de líneas crediticias.
En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, planteó que el desarrollo de los créditos hipotecarios en dólares podría canalizarse a través del mercado de capitales. En ese sentido, propuso la creación de fondos inmobiliarios integrados por bancos y agentes bursátiles, con la posibilidad de sumar financiamiento de organismos multilaterales para ampliar la capacidad de otorgar préstamos.
Mientras tanto, los datos del mercado muestran una recuperación del crédito hipotecario. Según un informe de First Capital Group, el saldo de los préstamos para vivienda alcanzó los $7,9 billones al cierre de junio, con un crecimiento interanual superior al 100% en términos nominales y una mejora también en valores reales.
Especialistas atribuyen este repunte a la desaceleración de los índices que actualizan las cuotas y los saldos de los créditos UVA, un factor que volvió a despertar el interés de quienes buscan financiar la compra de una propiedad.
En paralelo, los préstamos en dólares mantienen una expansión sostenida, con bajos niveles de morosidad y condiciones financieras más favorables que las líneas en pesos. En un contexto de mayor ingreso de divisas, fortalecimiento de los sectores exportadores y tasas elevadas en moneda local, el financiamiento en dólares comenzó a ganar protagonismo dentro del sistema financiero argentino.