"Así como está, la ley no sale", dijo en más de una oportunidad Patricia Bullrich. La senadora es quien debe conseguir los votos en la Cámara alta.
Desde entonces, la ex ministra de Seguridad busca una "diagonal" para que el texto llegue a buen puerto. Lo propio venía haciendo ya, al igual que ministro del Interior, Diego Santilli. Ahora, como jefe de Gabinete, con Manuel Adorni fuera de juego -que era un obstáculo para avanzar con negociaciones de este tipo- y con la orden de los Milei, se reiniciaron las negociaciones con los mandatarios provinciales y senadores.
En esa "diagonal" en la que vienen incursionando Santilli y Bullrich se abrieron varias opciones. En esta ocasión, no solo se pondrían sobre la mesa fondos, obras y pliegos judiciales a cambio de votos en el Congreso. "La discusión va a ser política", sintetizaron desde el ala de los gobernadores dialoguistas que esta semana se mostraron en la jura del "Colo".
Más allá de que algunos mandatarios, como Rogelio Frigerio, se expresaron públicamente a favor de suprimir las Primarias, vale aclarar que el gobernador de Entre Ríos no tiene senadores propios. Y, su único diputado, Francisco Morchi, se encuentra dentro del bloque de LLA. En otras palabras, sus palabras no se traducen en votos.
No así las de otros mandatarios, como podrían ser Ignacio Torres (Chubut), Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Pablo Valdés (Corrientes) o incluso algunos peronistas de buen diálogo con la Rosada, como el catamarqueño Raúl Jalil.
Todos estos mandatarios, y otros como Martín Llaryora (cuyo espacio provincial está en contra de las primarias), podrían ser la llave para que el objetivo de Karina se concrete y que el año que viene no haya PASO.
Más de un gobernador "dialoguista" se mostró abierto a negociar la reforma de Karina Milei. Pero, con condiciones y matices. Por caso, usan la palabra "suspensión", en lugar de eliminación de las primarias. Por eso, en el entorno de Bullrich estiman que esta segunda opción tiene más chances de progresar.
Y no se trata de una cuestión netamente semántica. En esta ocasión, el grueso de los mandatarios provinciales de buen trato con los Milei irá por su reelección. Salvo Cornejo, ya que en su provincia no existe la reelección, aunque ya está barajando quién será su sucesor. Es decir, difícilmente esos mandatarios se arriesguen a dar la pelea por el Sillón de Rivadavia. Su preocupación, el año que viene, será retener sus distritos.
Es en este punto donde se abre una instancia de negociación. Los mandatarios provinciales están dispuestos a negociar la suspensión de las primarias (que cuatro años más tarde podrían usar a su favor) a cambio de un pacto de no agresión con el partido que conduce Karina Milei.
En otras palabras, que a cambio de los votos de sus senadores o diputados, el oficialismo no les plante candidatos en sus provincias. Y, así, allanarles el camino a los gobernadores que, dicho sea de paso, en la mayoría de los casos desdoblarán las elecciones para desentenderse de la contienda a nivel nacional.
Otra prenda de negociación sería la incorporación de las listas colectoras. Esto significa que, por ejemplo, el candidato a un cargo aparezca en más de una columna de la Boleta Única de Papel (BUP). Para graficarlo, que cuando el votante agarre la BUP, vea el mismo candidato a presidente en más de una columna, pero con distintos candidatos a diputados o senadores.
De esta manera, los aliados a Milei podrían traccionar con su figura, en lugar de llevar su propio candidato a presidente.
Las negociaciones recién se retoman, pero lo cierto es que el oficialismo se ilusiona con encontrar un punto medio que los beneficie de cara a las elecciones de 2027 antes de fin de año. Para ello, las negociaciones -y las concesiones- que hagan Bullrich y Santilli serán decisivas.
Fuente: Ámbito Financiero