El nuevo jefe de Gabinete inició las negociaciones con los mandatarios provinciales para avanzar con la agenda legislativa del oficialismo. Aunque coinciden en que el sistema electoral necesita modificaciones, no hay acuerdo sobre la eliminación de las Primarias que impulsa la Casa Rosada.
Diego Santilli comenzó su etapa como jefe de Gabinete con el respaldo de un grupo de gobernadores dialoguistas, aunque también quedó en evidencia uno de los principales desafíos que tendrá el Gobierno: conseguir apoyo para avanzar con la reforma electoral impulsada por la Casa Rosada.
Tras la ceremonia de asunción, el flamante funcionario mantuvo un encuentro con mandatarios provinciales para analizar la agenda legislativa que el Ejecutivo pretende llevar al Congreso en las próximas semanas. Entre los temas centrales apareció la modificación del sistema electoral, incluida la eliminación o suspensión de las PASO.
Si bien los gobernadores coincidieron en que es necesario introducir cambios en la normativa vigente, dejaron trascender que no acompañarán el proyecto tal como fue planteado por el Gobierno nacional. La postura obliga al oficialismo a profundizar las negociaciones si pretende reunir los votos necesarios para aprobar la iniciativa.
En sus primeras declaraciones, Santilli confirmó que una de sus prioridades será impulsar las reformas estructurales promovidas por el presidente Javier Milei. Para ello, reconoció que será fundamental sostener el diálogo con las provincias, en un contexto donde también están sobre la mesa reclamos vinculados a recursos, infraestructura y obra pública.
La reforma electoral es uno de los ejes principales de la estrategia legislativa del oficialismo. En ese paquete también figuran proyectos relacionados con la propiedad privada, la denominada Ley Hojarasca, los pliegos judiciales, la ludopatía y el etiquetado frontal.
Desde el Gobierno sostienen que comenzó una nueva etapa política enfocada en la construcción de acuerdos parlamentarios y en fortalecer el vínculo con gobernadores y legisladores para acelerar el tratamiento de las iniciativas antes del inicio de las sesiones ordinarias de marzo.
Al mismo tiempo, la Casa Rosada busca mantener abiertos los canales de diálogo con los mandatarios provinciales de cara al calendario electoral. La intención es preservar la cooperación institucional, aun cuando La Libertad Avanza tenga previsto competir con su propio sello en la mayoría de las provincias.
En el Ejecutivo aseguran que la estrategia será similar a la aplicada en elecciones anteriores: presentar candidatos propios en la mayor parte del país, concentrar los esfuerzos en los distritos de mayor peso electoral y, al mismo tiempo, evitar conflictos innecesarios con gobernadores cuyos votos resultan clave para avanzar con la agenda legislativa.