Pese a no haber acordado con el ídolo tras su salida del banco de suplentes, la dirigencia de la Academia se movió rápido y cerró a su sucesor.
La búsqueda del nuevo entrenador de Racing parece haber ingresado en su etapa definitiva. Luego de varias semanas de análisis y negociaciones, la dirigencia encabezada por Diego Milito avanzó con fuerza por Juan Pablo Vojvoda, quien se perfila como el principal candidato para asumir el mando del equipo de cara a la segunda mitad de la temporada.
Las últimas novedades acercaron aún más a las partes. El entrenador viajó a Buenos Aires para reunirse con Christian Bragarnik, su representante, y comenzar a resolver los detalles finales de una negociación que viene tomando forma desde hace varios días. En Avellaneda son optimistas y consideran que, salvo un imprevisto de último momento, el acuerdo podría cerrarse en breve.
La decisión de avanzar por Vojvoda se produjo después de que la Academia agotara las posibilidades de contratar a Nicolás Diez. La dirigencia realizó gestiones para intentar convencer al entrenador, pero la negativa de Cristian Malaspina, presidente de Argentinos Juniors, terminó cerrando definitivamente esa opción. Ante ese escenario, el ex técnico de Santos se convirtió en la alternativa con mayor consenso dentro de la estructura dirigencial.
Aunque no logró unanimidad entre todos los sectores del club, su perfil reúne varias características que la conducción académica considera fundamentales para el proyecto deportivo. Entre ellas aparecen su capacidad para trabajar con futbolistas jóvenes, su apuesta por equipos intensos y ofensivos, y una metodología de trabajo alineada con la idea futbolística que pretende instalar la nueva gestión.
En su experiencia más reciente dirigió a Santos, donde compartió plantel con Neymar. Sin embargo, su ciclo en el conjunto brasileño no alcanzó las expectativas y finalizó tras poco más de seis meses de trabajo. Allí acumuló diez victorias, trece empates y diez derrotas. Pese a ese antecedente, su prestigio continúa respaldado principalmente por la extraordinaria etapa que protagonizó en Fortaleza.
Fue precisamente en el club del nordeste brasileño donde construyó la etapa más importante de su carrera como entrenador. Permaneció durante cuatro años al frente del equipo, convirtiéndose en el director técnico con más continuidad en la historia de la institución. Durante ese período dirigió 310 encuentros, obtuvo 145 triunfos y conquistó cinco títulos oficiales, entre ellos tres Campeonatos Cearenses consecutivos y dos Copas del Nordeste.
Desde lo futbolístico, se caracteriza por promover equipos agresivos, con protagonismo y presión constante. Admirador declarado de Marcelo Bielsa, suele priorizar la intensidad, la recuperación rápida y las transiciones verticales. Si bien su sistema más utilizado es el 4-2-3-1, ha demostrado flexibilidad táctica para adaptarse a distintos contextos utilizando variantes como el 4-3-3 o esquemas con tres defensores.
Otro aspecto que seduce a la dirigencia de Racing es su experiencia en el desarrollo de juveniles. A lo largo de su carrera trabajó estrechamente con futbolistas surgidos de divisiones inferiores y mostró una marcada capacidad para potenciar talentos jóvenes, una cualidad que la Academia considera estratégica para los próximos años.
Su historia personal también aporta un rasgo singular. Antes de dedicarse plenamente al fútbol, estuvo muy cerca de completar la carrera de Medicina. Mientras jugaba profesionalmente en Newell"s avanzó en sus estudios universitarios y llegó a quedar a pocos meses de recibirse. "Me faltaba un mes y medio del PFO [Práctica Final Obligatoria], que estaba haciendo en el hospital Centenario. Las prácticas son 10 meses, incluyen laboratorio, atención en centros de salud. Ahora si me quiero recibir tengo que repetir completo el PFO", contó en una entrevista.
Lejos de arrepentirse por aquella decisión, eligió apostar por su vocación futbolística: "Empecé a estudiar cuando jugaba en Newell's y dejé en cuarto año -recordó- y al irme a España estuve nueve años sin rendir una materia. En Compostela averigüe si podía avanzar, pero los planes de estudio eran diferentes y como no viví siempre en la misma ciudad, desistí. De vuelta en Rosario me acerqué a la UNR para conocer mi condición de alumno y aunque perdí casi un año respecto a lo que ya había cursado, me volví a anotar".
Fuente: Minuto Uno