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Argentina Deudores

La mora alcanza a 5,3 millones de personas: casi 3 de cada 10 deudores tienen atrasos

El 26,9% de quienes tienen algún crédito registra incumplimientos de más de 90 días; la situación es especialmente crítica entre los argentinos de 18 a 30 años, en un contexto de deterioro de la inserción laboral

Domingo, 7 de Junio de 2026
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El endeudamiento de las familias argentinas muestra señales de preocupación. Actualmente, más de cinco millones de personas registran demoras de más de 90 días en el pago de sus compromisos financieros, una situación que afecta especialmente a los sectores más jóvenes y a quienes acceden al crédito fuera del sistema bancario tradicional.
De acuerdo con un reciente análisis del mercado crediticio, existen cerca de 19,8 millones de personas con algún tipo de financiamiento activo en el país. De ese total, aproximadamente 5,3 millones presentan incumplimientos prolongados, lo que representa casi el 27% de los deudores.
El fenómeno abarca préstamos otorgados por bancos, billeteras virtuales, cooperativas, mutuales, emisoras de tarjetas de crédito para consumo, cadenas de electrodomésticos y otras entidades financieras.

El peso de la deuda familiar

El volumen total de financiamiento que mantienen los hogares argentinos alcanza los $74,2 billones, una cifra equivalente a cerca del 6,5% del Producto Bruto Interno.
La mayor parte de ese endeudamiento se concentra en los bancos, que explican más de ocho de cada diez pesos prestados. Las fintech representan poco más del 10%, mientras que el resto corresponde a entidades financieras no bancarias.
Sin embargo, la distribución del crédito no es uniforme. Más de 14 millones de personas tienen algún vínculo con el sistema bancario, mientras que otros 5,5 millones dependen exclusivamente de alternativas como billeteras digitales, mutuales o tarjetas de consumo.
Los créditos no bancarios muestran más incumplimientos
Uno de los datos más relevantes es la diferencia en los niveles de mora según el tipo de entidad que otorga el financiamiento.
Quienes se endeudan únicamente con bancos presentan menores niveles de incumplimiento. En cambio, la situación se complica entre quienes utilizan exclusivamente herramientas de financiamiento alternativas.
Las personas que operan únicamente con fintech muestran tasas de atraso significativamente más elevadas, mientras que los mayores problemas aparecen entre quienes recurren exclusivamente a entidades no financieras.
Los especialistas señalan que estos segmentos suelen enfrentar costos crediticios más elevados y una mayor vulnerabilidad ante cambios en la situación económica o laboral.
Los jóvenes, el grupo más comprometido
La edad aparece como uno de los factores que mejor explica las dificultades para cumplir con los pagos.
Las personas de entre 18 y 30 años registran los índices más altos de morosidad del sistema. Cerca de cuatro de cada diez jóvenes presentan atrasos superiores a tres meses en sus obligaciones financieras.
A medida que aumenta la edad, la situación mejora. Entre quienes tienen entre 31 y 40 años los incumplimientos son menores, mientras que en los mayores de 60 años los niveles de mora se reducen a menos de la mitad de los observados entre los más jóvenes.
Los analistas vinculan este comportamiento con las dificultades que enfrenta este segmento para insertarse en el mercado laboral y generar ingresos estables.

El impacto de los ingresos

El nivel de ingresos también influye de manera directa sobre la capacidad de pago.
Los trabajadores independientes con menor facturación son quienes presentan mayores dificultades para mantenerse al día con sus obligaciones financieras. Por el contrario, los sectores de ingresos más altos exhiben indicadores de incumplimiento considerablemente más bajos.
La brecha evidencia que el deterioro económico afecta con mayor intensidad a quienes cuentan con menores márgenes para absorber aumentos de gastos o pérdidas de ingresos.
Diferencias entre regiones
La distribución geográfica también revela contrastes importantes.
Las provincias del norte argentino concentran los mayores niveles de mora, mientras que la Ciudad de Buenos Aires aparece entre las jurisdicciones con mejores indicadores crediticios.
Incluso dentro de una misma provincia se observan diferencias marcadas. En el Gran Buenos Aires, por ejemplo, los incumplimientos superan ampliamente a los registrados en el interior bonaerense.

Un desafío para la recuperación del crédito

El aumento de la morosidad se produce en un contexto en el que el crédito es visto como una herramienta clave para impulsar el consumo y la actividad económica.
No obstante, diversos informes privados advierten que el crecimiento del financiamiento comenzó a perder dinamismo. El elevado nivel de endeudamiento de muchas familias, junto con el aumento de los incumplimientos y las altas tasas de interés que aplican algunos prestamistas, limitan la capacidad de seguir expandiendo el crédito.
A esto se suma una mayor cautela por parte de las entidades financieras, que observan con atención el deterioro de los indicadores de pago antes de ampliar la oferta de préstamos.
Mientras tanto, millones de argentinos continúan enfrentando dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras, una situación que golpea con especial fuerza a los jóvenes y a los sectores de menores ingresos.