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Argentina Política

Milei busca relanzar su agenda legislativa en un contexto político marcado por la controversia en torno a Adorni

El Gobierno pretende avanzar este año con cerca de 90 leyes para consolidar su programa y proyectarse hacia 2027. Pero la polémica por el viaje de Manuel Adorni, las tensiones internas y la persistencia de la inflación amenazan con complicar la estrategia oficial.

Domingo, 15 de Marzo de 2026
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El Gobierno nacional quiere retomar la iniciativa en el Congreso con un objetivo ambicioso: aprobar unas 90 leyes durante este año para consolidar su programa de gestión y sentar las bases de una eventual reelección presidencial en 2027.

En la Casa Rosada entienden que el Parlamento volvió a convertirse en una pieza clave para Javier Milei, sobre todo después de los resultados obtenidos durante el período de sesiones extraordinarias, entre diciembre y febrero. En ese lapso, el oficialismo consiguió avances en temas sensibles como el Presupuesto, la reforma laboral, la denominada inocencia fiscal, el régimen penal juvenil y el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.

El escenario resulta especialmente favorable para el oficialismo si se lo compara con el clima político que se vivía tras la derrota de septiembre en la provincia de Buenos Aires. Más aún luego de la victoria lograda en las elecciones legislativas nacionales de octubre, que reforzó la idea de que el Gobierno puede apoyarse en una nueva correlación de fuerzas para empujar reformas de fondo.

Con ese impulso, el oficialismo aspira a aprovechar el respaldo legislativo que le ofrecen gobernadores y otros aliados circunstanciales para ampliar su agenda. Entre los proyectos que figuran como prioritarios aparecen la ley de Glaciares, que ya cuenta con media sanción del Senado pero permanece trabada en Diputados, y una nueva iniciativa de financiamiento universitario, orientada a modificar la legislación impulsada por la oposición con apoyo de algunos sectores aliados, pese al rechazo presidencial.

A esa lista se suman las reformas pendientes de los códigos Penal, Civil y Comercial, además de un paquete de cambios en el régimen electoral que incluye la eliminación de las PASO, modificaciones en la boleta única de papel y una revisión del financiamiento de los partidos políticos.

La tarea de ordenar y empujar esta estrategia fue encomendada al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien convocó para las próximas horas a la mesa política del mileísmo. Sin embargo, esa centralidad quedó envuelta en una nueva controversia luego del viaje que realizó a Nueva York junto a su esposa en el avión presidencial, y de otro traslado privado a Punta del Este con el periodista de la TV Pública Marcelo Grandio.

La situación escaló cuando el propio Adorni intentó justificar el viaje con una frase que terminó agravando el episodio. "Vengo una semana a deslomarme a Nueva York, quería que mi mujer me acompañe", dijo, en una explicación que provocó críticas de la oposición, una catarata de memes en redes sociales y cuestionamientos incluso en ámbitos cercanos al oficialismo.

Las redes, un terreno donde habitualmente el Gobierno logra imponer su narrativa, esta vez se transformaron en un problema. El propio jefe de Gabinete debió reconocer luego que había sido un error utilizar el verbo "deslomarse" en ese contexto.

El episodio tuvo además un condimento político incómodo: había sido el propio Adorni quien ejecutó la decisión presidencial de reducir las comitivas y limitar la presencia de funcionarios en viajes oficiales al exterior. En ese marco, su situación quedó particularmente expuesta. De todos modos, en el Gobierno admiten que el viaje de su esposa, Bettina Angeletti, contaba con la aprobación de Milei, quien supervisa personalmente la integración de la comitiva que utiliza el avión presidencial.

Por eso, el Presidente ordenó a su gabinete cerrar filas en defensa de Adorni. En esa línea se expresó también Karina Milei, que atribuyó la polémica a lo que definió como "basura mediática". Sin embargo, en la Casa Rosada también circula la sospecha de que parte del costo político fue alimentado por sectores internos, en una nueva muestra de las tensiones subterráneas dentro del oficialismo.

La intención del Gobierno es que el episodio pierda fuerza lo antes posible. No será sencillo. La oposición ya anticipa que mantendrá el tema en agenda al menos hasta abril, cuando Adorni deba presentarse ante el Senado para brindar su informe de gestión. En ese contexto, en el oficialismo buscan ganar tiempo y postergar esa exposición todo lo posible.

Pero Adorni no fue el único funcionario obligado a salir a dar explicaciones. También el ministro de Economía, Luis Caputo, debió referirse a una preocupación central para la Casa Rosada: la dificultad para quebrar la inercia inflacionaria y acercarse a la meta de inflación cero que había planteado Milei.

Desde julio del año pasado, la inflación mensual se mantiene sin grandes retrocesos. La secuencia de los últimos meses refleja esa resistencia: 1,6% en junio; 1,9% en julio; 1,9% en agosto; 2,1% en septiembre; 2,3% en octubre; 2,6% en noviembre; 2,8% en diciembre; 2,9% en enero y 2,9% en febrero.

Pese a que el Presidente había prometido alcanzar una inflación cero en agosto, Caputo buscó moderar esas expectativas. El ministro admitió que ese objetivo podría demorarse hasta septiembre u octubre y reconoció que la persistencia del fenómeno preocupa al Gobierno, aunque remarcó que también lo ocupa.

La inflación sigue siendo, de hecho, uno de los principales límites para la narrativa oficial. Su impacto se refleja en el aumento de precios por encima del índice general en distintos rubros, en salarios que continúan corriendo por detrás del costo de vida, en la caída del consumo y en el cierre de empresas y comercios.

Cada viaje internacional de Milei, especialmente a Estados Unidos, refuerza su alineamiento con Donald Trump y le aporta reconocimiento en sectores empresarios y financieros. Sin embargo, ese respaldo político y simbólico todavía no se traduce en el volumen de inversiones que espera el Gobierno.

En ese contraste entre elogios externos y dificultades internas se juega buena parte del desafío oficialista. Mientras Milei intenta avanzar con una agenda legislativa de máxima, la polémica política y la economía real vuelven a marcarle los límites a su proyecto de poder.