Con la Resolución General 1108, la Comisión Nacional de Valores adecuó su normativa a la Ley de Inocencia Fiscal y al decreto reglamentario.
En su estrategia para atraer al circuito formal los llamados "dólares del colchón", el Gobierno dio un nuevo paso que otorga un rol central a las sociedades de Bolsa. La Comisión Nacional de Valores (CNV) aprobó la Resolución General 1108, que reglamenta el ingreso de fondos y activos al mercado de capitales para quienes opten por el Régimen de Declaración Jurada Simplificada para el Impuesto a las Ganancias, en el marco de la Ley 27.799 de Inocencia Fiscal y su Decreto 93/2026.
La norma habilita tres vías principales. En primer lugar, permite depósitos en efectivo en cuentas bancarias de los Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) (y también de agentes vinculados a colocación de fondos comunes y de los PSAV inscriptos), de modo que el dinero pueda canalizarse luego a inversiones del mercado.
En segundo término, autoriza la transferencia de valores negociables (por ejemplo, bonos) desde y hacia subcuentas comitentes del propio cliente. Y, en tercer lugar, contempla la transferencia de activos virtuales desde y hacia cuentas del titular en PSAV registrados ante la CNV.
El alcance de la reglamentación está atado a ese régimen simplificado: la RG 1108 define como "clientes" alcanzados a personas humanas y sucesiones indivisas residentes que se hayan adherido a la Declaración Jurada Simplificada, bajo las condiciones fijadas por ARCA. En esa línea, la CNV remarcó que el esquema convive con las exigencias de prevención de lavado y financiamiento del terrorismo, y que deben observarse las reglas aplicables de la UIF.
La movida se complementa con un mensaje reciente del BCRA y la UIF, que exhortaron a los sujetos obligados a fortalecer el enfoque basado en riesgos y actualizar sus sistemas de prevención, manteniendo vigentes las obligaciones de control en materia antilavado.
En el sector financiero leyeron la medida como una forma de ofrecer una vía alternativa a los bancos para canalizar ahorros no declarados hacia instrumentos del mercado -desde opciones conservadoras hasta productos más sofisticados-, con el objetivo oficial de ampliar el volumen de fondos que se vuelcan a inversiones y, en paralelo, profundizar el mercado de capitales.