Para evitar nuevas polémicas (como la que tuvo con el dólar o el rol de Oría) podrían espaciar las conferencias de prensa e incluso mandar algunas al interior.
La interna por el control de la comunicación volvió a exponer las tensiones dentro del Gobierno, esta vez con Adrián Ravier en el centro de la escena. Aunque Karina Milei nunca habría respaldado plenamente su llegada a la vocería presidencial, por ahora no impulsará su salida y dejará que sea Javier Milei quien defina su continuidad.
La relación entre la secretaria general de la Presidencia y Ravier está atravesada por la desconfianza. En el entorno de Karina Milei aseguran que las diferencias vienen desde La Pampa, donde el dirigente resistió el armado partidario impulsado por Eduardo "Lule" Menem. También señalan que su vínculo cotidiano con la hermana del Presidente es prácticamente inexistente y que el vocero suele canalizar las cuestiones políticas a través de Santiago Caputo.
Pese a ese escenario, Karina Milei habría decidido no avanzar contra Ravier. La explicación que circula dentro del oficialismo es que Javier Milei suele sostener a los funcionarios que elige personalmente hasta que él mismo resuelve reemplazarlos.
La situación se volvió más delicada durante los últimos días, después de que Ravier afirmara que Santiago Caputo había perdido el manejo de la comunicación digital, un área que habría quedado bajo la órbita del cineasta Santiago Oría.
La declaración provocó movimientos inmediatos dentro del Ejecutivo. Oría mantiene una relación cercana con Karina Milei y ganó protagonismo durante la última campaña legislativa, especialmente en la producción audiovisual y en la estrategia de contenidos digitales vinculados a Presidencia.
Tras la polémica, Ravier debió aclarar públicamente que no existieron modificaciones en el organigrama de comunicación ni un traspaso formal de responsabilidades entre áreas. Oría, por su parte, agradeció la rectificación y buscó despegarse de las versiones sobre un supuesto desplazamiento de Caputo.
El episodio volvió a poner bajo la lupa la convivencia entre los distintos sectores libertarios. Sin embargo, en la Casa Rosada aseguran que Karina Milei pidió evitar cualquier movimiento que pueda profundizar las diferencias con Santiago Caputo.
La decisión responde a una prioridad política: ordenar al oficialismo de cara a la próxima elección presidencial. Según fuentes del Gobierno, la secretaria general considera que el objetivo central es garantizar la reelección de Javier Milei y que, hasta entonces, deberán quedar en segundo plano las disputas internas.
Ese criterio también alcanzaría al vínculo con otros sectores políticos. Dentro del Gabinete sostienen que Karina Milei estaría dispuesta a sostener acuerdos y contener diferencias internas siempre que sirvan para fortalecer la estrategia electoral del Presidente.
En ese esquema, Santiago Caputo volvería a ocupar un lugar central durante la campaña. Aunque todavía no existe un anuncio formal, cerca de Karina Milei anticipan que el asesor podría volver a liderar buena parte de la estrategia comunicacional y electoral.
Caputo mantiene desde hace años una relación de extrema confianza con Javier Milei. El Presidente ha destacado en distintas oportunidades su participación en la campaña que lo llevó a la Casa Rosada y volvería a recurrir a él para el próximo desafío electoral.
Las versiones sobre una pérdida de poder del asesor coincidieron además con su ausencia en una reciente reunión de Gabinete. Frente a las especulaciones, Caputo optó por mantener bajo perfil y pidió a sus colaboradores evitar declaraciones públicas.
En su entorno aseguran que seguirá acompañando al Presidente y que su objetivo continúa siendo sostener el proyecto libertario hasta 2031. Sin embargo, también advierten que podría marcar diferencias frente a decisiones políticas que considere contrarias al rumbo del espacio.
El futuro de Ravier, en cambio, aparece más definido. Dentro del Gobierno descartan que tenga un papel relevante durante la campaña presidencial y proyectan para él una salida vinculada a su eventual candidatura a gobernador de La Pampa.
Hasta entonces, la Casa Rosada analiza reducir su exposición pública. Entre las alternativas aparece modificar el esquema de las conferencias de prensa, que actualmente se realizan una vez por semana.
Una opción sería espaciar las convocatorias. Otra posibilidad que volvió a ponerse sobre la mesa consiste en trasladar algunas conferencias al interior del país y avanzar con un formato federal.
En Balcarce 50 reconocen que las últimas presentaciones del vocero generaron más dificultades que beneficios para la estrategia oficial y consideran necesario revisar el esquema para recuperar el control de la agenda política.