Tras su incorporación a la compañia, en marzo pasado, el ejecutivo comparte su visión sobre la realidad del sector, la eficiencia en la gestión y las proyecciones de crecimiento.
En un contexto global y nacional desafiante para el sector de las bebidas, el Grupo Peñaflor se mantiene como un actor de peso en la industria vitivinícola argentina. Gaspar Travaglini, quien ocupa el puesto de Gerente de Relaciones Institucionales desde marzo pasado, ofrece en esta entrevista exclusiva con la Revista Entorno Económico una visión fresca pero experimentada sobre la gestión de marcas, el impacto de la macroeconomía, la innovación y la necesidad de una integración sectorial.
¿Cuál es su primera impresión de estos meses que llevas en el cargo dentro del grupo?
Mi percepción inicial es que atravesamos una etapa de gran incertidumbre para la industria. No obstante, me he integrado a un equipo sumamente sólido y experimentado que trabaja incansablemente para impulsar al sector hacia un escenario más favorable, aun cuando existen factores externos que exceden el control de Grupo Peñaflor. Observo un mercado en una situación crítica, pero con una determinación admirable por superar los obstáculos.
Se incorporó a un grupo con un peso preponderante en la vitivinicultura, con gran trayectoria y una participación importante tanto en el mercado local como en el exterior. ¿Cómo asumís esa tarea?
Más que un desafío, asumo esta etapa como una gran responsabilidad y, en cierta medida, como un respaldo. Grupo Peñaflor no solo lidera el mercado local, sino que posee una fuerte impronta internacional con exportaciones a numerosos destinos y presencia directa en Estados Unidos. Poseer esa visión holística es un activo estratégico fundamental, ya que nos permite intervenir en todos los segmentos del sector. Me he sumado a esta organización con un compromiso basado en la honestidad y la transparencia, sintiéndome privilegiado por formar parte de este proyecto.
Proviene del sector químico, tras su paso por Atanor. ¿Cómo analiza hoy a la industria vitivinícola en este corto tiempo que lleva en la función?
Identifico diversas dimensiones: existe una realidad global, una nacional y otra estrictamente sectorial. Esto exige un análisis minucioso de cada segmento, marca y bodega. Estoy convencido de que el foco del Grupo -una condición necesaria, aunque no la única- debe ser la innovación; allí es donde se establece la verdadera ventaja competitiva. Peñaflor ha transitado este camino con éxito y ese es el rumbo a seguir. Por otra parte, a nivel institucional, considero que el sector debe fortalecer su cohesión. Percibo una industria con voces dispersas y estoy seguro de que alcanzar una mayor integración representaría un beneficio estratégico para todos.
Cuando habla de voces desperdigadas, ¿se refiere a que la falta de un discurso unificado influye en que la industria no crezca como debería?
No planteo esto desde una connotación negativa; sin embargo, considero que cuando un sector logra unificarse, su postura adquiere una robustez muy superior a la que se obtiene mediante voces fragmentadas. La verdadera fortaleza surge al consolidar un mensaje institucional único. Si bien determinar el impacto exacto en el crecimiento económico resulta contrafáctico y difícil de precisar, estoy convencido de que una posición unificada siempre posee un valor estratégico superior.
Hizo referencia a la innovación. ¿Esta búsqueda también implica ajustar aspectos financieros, considerando que hay otros actores importantes del sector pasando por momentos difíciles?
Prefiero no profundizar en la situación de otras bodegas; sin embargo, considero que sus desafíos actuales responden más a una cuestión de gestión interna que a la realidad general del mercado. En contraste, me he integrado a un grupo financiera y operativamente muy sólido, lo que me brinda una gran tranquilidad no solo para el corto plazo, sino también para proyectar a mediano y largo término. Contar con ese respaldo es vital en una industria que, por naturaleza, exige una visión de largo alcance. En definitiva, la clave reside en la excelencia de la gestión, más allá de la complejidad de un contexto que, ciertamente, continúa siendo riguroso.
Existe una caída global del consumo y en Argentina se suma la crisis del mercado interno. ¿Cómo se posicionan ante esta tormenta perfecta?
La retracción del consumo global responde a una cuestión estructural, mientras que en el mercado interno esperamos que la situación del consumo masivo se estabilice en el corto plazo. Independientemente de la coyuntura nacional, nuestra premisa es continuar impulsando la actividad; ese compromiso es inalterable. El escenario ideal sería alcanzar un punto de inflexión donde la economía logre la estabilidad que todos deseamos para simplificar la operatividad diaria. Nuestro camino hacia adelante se fundamenta en la innovación, identificando los intereses de cada perfil de consumidor y optimizando tanto el acercamiento como la comunicación de nuestras marcas. Para ello, contamos con tres pilares alineados: la excelencia del producto -base indispensable de cualquier estrategia-, la comunicación estratégica y una llegada eficiente al punto de venta. Mantenemos una posición estable y, más allá de las variables macroeconómicas, nuestro mandato es seguir produciendo y creciendo.
¿Cuáles son las proyecciones y su visión para el Grupo en los próximos años?
Mi perspectiva es sumamente optimista. El objetivo central es continuar consolidando nuestra posición en el mercado interno, donde somos referentes; nuestra meta es mantener ese liderazgo y seguir expandiéndonos, más allá de la coyuntura. Paralelamente, estamos ejecutando una estrategia clara de apertura hacia los mercados internacionales. Allí se presenta un desafío de gran envergadura y el Grupo enfocará sus principales recursos hacia la internacionalización, ya que identificamos una oportunidad de crecimiento excepcional.
En esta industria es vital saber comunicar el producto, la visión y los valores de la empresa. ¿Es parte de ese desafío?
Sin duda. La industria vitivinícola presenta una gran diversidad de segmentos, con nichos muy específicos dentro de cada uno. Comprender a las audiencias y el comportamiento de los consumidores representa un reto complejo. En este sentido, nuestros equipos de marketing realizan una labor excepcional para captar al consumidor en cada nivel. A diferencia de otros sectores que se estructuran en dos o tres categorías, aquí la profundidad es mucho mayor. No obstante, mantenemos una visión de largo plazo muy definida y todo ese esfuerzo se sustenta en el capital humano: Peñaflor dispone de profesionales altamente capacitados y con una vasta trayectoria en el mundo de la viticultura y las bebidas; allí reside nuestro principal valor diferencial.