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La Columna Por Emilio Vera  Da Souza (*)

Crónicas urbanas: Mi barrio

(*) Periodista y escritor.

Domingo, 23 de Agosto de 2026

Vivo en este barrio desde hace más de 25 años. antes vivía cerca, por donde vivía mi abuela Zulema, frente a la parroquia de la calle Soler.

Cuando llegué yo tenía pelo, y era esbelto, y mi barba era intensa y oscura...

Mi casa no es una casa como todas las casas.... es un galpón viejo, reciclado, sin divisiones ni arquitectura de estilo... un depósito industrial... un lugar raro y misterioso...

En ese período, solo una vez que llovió tanto, me asusté de la posibilidad de que entrara el agua a mi casa desde la calle, que parecía un río.

a pesar de que muchos que no conocen, preguntan si es seguro, una sola vez me robaron algunas cosas de mi auto que estaba en el puente de mi vereda. pero el ladrón tenía razón: el auto estaba con las puertas abiertas, los vidrios bajos y la llave puesta. me parece que yo volvía de una degustación de vinos de Altos Las Hormigas, . el tipo no se llevó el auto, porque no quizo. a lo mejor no tenía carnet.

por mi calle hay dos plazas con diferencia de 6 cuadras. pasan muchos colectivos, está el almacén de la Betty y el Dany. allí venden de todo. a veces saladito. pero no tanto como otros. a la vuelta hay una panadería San Ignacio y hacen tortas fritas y pastelitos los días de frio y lluviosos.

más por acá vivía el Eduardo. mecánico retirado, que cuando te veía se acercaba y te contaba un cuento. no era muy gracioso... pero el relato era bueno. era un buen hombre... vivía en el lugar desde antes, cuando "todo esto era viña..." ...ya no está más por estas calles, tenía un marcapasos y lo atrapó el covid durante los días de confinamiento.

algunas veces cuando salgo por algún motivo, pasa el Federico con la Jennifer, y me saludan con bocinazos y a los gritos. llevan la camioneta llena de animales pulguientos y sarnosos, que la gente deja abandonados o maltrata y ellos sanan, porque son veterinarios y solidarios y la Jenny es peleadora como un Panzer.

una vez pasó un tipo, hace mucho, al que habían herido con un cuchillo cerca del zanjón por la rotonda del avión, y se desmayó en mi vereda, yo le paré la hemorragia y llamé al servicio coordinado de emergencia, vinieron y le pusieron puntos, con una aguja redonda, lo desinfectaron, le pusieron un calmante, y llamaron a la policía. vino la policía y se querían llevar al tipo preso, que estaba como perdido por el efecto del jeringazo, la pérdida de sangre y el cagazo espantoso, más a la cana que a morir. los canas me retaron por haber ayudado a un malandrín y cuchillero, que no hay que meterse, que uno no sabe si estos negros son delincuentes y que ni ocho cuartos. final del asunto: me llevaron preso por una discusión de tono un tanto elevado y palabras fuera de la corrección cívica.

como a las dos horas, llegó el comisario Salvador Miguel Orellana, un tipo duro y peronista, parecido al comisario Evaristo de las historietas de Carlos Sampayo ilustrada por Solano López, el del Eternauta. o como de las historias de Osvaldo Soriano. Triste, solitario y final.

Orellana les dijo a sus subordinados que no sabían a quién habían metido preso y que eso les pasaba por no leer los diarios. les ordenó que me pidieran disculpas y me pidieron disculpas, refunfuñando y entredientes.

yo, instantáneamente y con palabras que no puedo ahora escribir acá, rechacé las disculpas por no considerarlas sinceras. el Comisario Orellana se recontracalentó y me echó de su oficina. y me fui.

otra vez, en la noche tarde, a Doña María, la vecina de atrás, que era muy viejita, se le incendió la casa. yo me di cuenta por el humo, corrí en haguallanas hasta su casa y tuve que sacarla entre las llamas y el humo. había prendido la hornilla para calentar agua para hacerse unos mates y con el viento de la ventana una cortina se movió y agarró fuego. doña María era sorda, y yo la saqué alzada en mis brazos. Nunca se enteró que se le había incendiado la casa. se la llevaron unos parientes esa noche y no la vi nunca más.

mi barrio es de clase trabajadora, algunos profesionales liberales de clase media, hay un médico a la vuelta, una costurera en la esquina, un soldador, una gimnasta rusa, dos abogados, un ingeniero, un cocinero, un electricista que arregla todo, una planchadora, la señora de la farmacia, tallercitos de diferentes oficios, galpones donde se fabrican cosas en forma subrepticia, hay conventillos y pibes buenos que a veces hacen picardías, juegan a la pelota a las tres de la mañana en verano, mientras una parrilla al costado del cordón de la vereda sostiene un asadito improvisado. y viene la cana y los quiere llevar presos... por jugar a la pelota en verano a las tres de la mañana... qué manía que tiene la cana con llevarse pibes..!!! parece que fueran un trofeo de esos policias perversos y mal entretenidos...

mi barrio está en la Cuarta. de calle San Martín para las montañas es la Cuarta Oeste, por la Alameda para abajo: Cuarta Hollywood, y más para abajo... la Cuarta de Fierro, donde trabajan las putas en las esquinas, cuidadas por las chicas de AMMAR. cuentan los vecinos que en las cuadras donde hay putas no hay robos. más hacia el norte, antes de llegar a Las Heras está la Cuarta Soho. así bautizada para darse dique como en los muelles de Nueva York que ahora están llenos de artistas macanudos.

por mi calle pasan muchos autos, camiones municipales, herreros, unas cinco líneas de colectivos, y gente que va a los diferentes comercios y empresitas del vecindario.

una vez de tanto micro y camión que pasa a velocidad warp de Viaje a las Estrellas se rompió un caño de agua potable en la calle... fue un 24 de diciembre... el agua fluía con fuerzas y comenzó a abrirse un cráter de tamaño considerable... más y más cada día... llamé a la empresa de agua y les describí la situación... me pidieron el número de cliente... les dije que era en la calle... no me dieron pelota.... insistí varias veces hasta que jodieron tanto que les di mi número de cliente... entonces pasó lo que tenía que pasar..... El 21 de enero a las 8.15 de la mañana con 38 grados... una cuadrilla con tres camionetas, una retroexcabadora, un taladro neumático, siete jefes y once obreros comenzaron a romper mi vereda... salí a pararlos y me dijeron que venían por el reclamo del caño roto... yo en calzoncillos y zapatos acordonados los obligué a parar... pedí hablar con el jefe les expliqué que claramente el caño con la pérdida era el caño del medio de la calle... pero ellos ya habían roto mi vereda y mi caño... guardaron todo y decidieron irse con la promesa mentirosa de volver... cerca de las 17 hs llamé de nuevo a la empresa de aguas en ese momento presidida por el inoperante de Batallón, y les conté lo ocurrido... y que no tenia agua en mi casa... me dijeron que las cuadrillas trabajan hasta las 18... que esperara sentado... entonces se me ocurrió una respuesta.... "si a las 18 no vuelven y sigo sin agua... les prometo que pasará algo divertido e inolvidable...." me mandaron a cagar con toda elegancia... a las 18.15 con una temperatura de 41 grados, decidí entonces prepararme un Campari con Cinzano y Gin y rodajas de naranja tres hielos, más conocido como Negroni. me puse mi cappelina al crochet, un traje de baño que andaba por allí y un toallón florido... salí a la calle le pedí al vecino si me podía sacar unas fotos... y me metí a la pileta que se formó en el inmenso pozo con agua cristalina potable y desperdiciada... mientras me tomaba el trago mi vecino sacaba fotos, los pasajeros de los micros miraban sorprendidos y los de los autos gritaban obscenidades y groserías... puse la explicación en un comentario publico de facebú y.... la publicaron 23 diarios y 5 canales de televisión de todo el país... al otro día la empresa a las 7 de la mañana vino a reparar el caño y se fueron dejando mi vereda hecha mierda el pozo abierto y no volvieron nunca más... nadie dijo nada ni me pidieron disculpas ni repararon nada de nada de nada nunca nada hasta ahora que sigue todo como entones...

desde hace unos dos o tres años las calles de mi barrio están desoladas y tristes. no van tantos niños a las escuelas de la calle Juan Jufré, ni los pibes que antes iban a las canchas de la calle Montecaseros a jugar fulbito. por las noches no se escuchan autos ni motos con escapes ruidosos, ni los viernes ni los sábados que eran días de jarana.

mi barrio no es tan alegre, sin su actividad cotidiana... hay carteles de Se Vende en algunas varias casas y hasta las verdulerías que antes eran plaga... están cerradas... nadie ve billetes ya que todos pagan con aplicaciones de celular, hay pibes que buscan latas de aluminio para vender por kilo, algunos perros caminan decididos sin destino aparente. los viejos andan despacio desde la farmacia hasta la pollería. no hay carnicerías, ni se ven autos estacionados en las calles. no por inseguridad sino porque los que tenían o están rotos o los vendieron para pagar algunos gastos de emergencia, que ha pasado a ser una cuestión cotidiana.