Por Hérmes Baptista, especial M24
La Albiceleste en el Mundial actual nos deja un sabor agridulce. Lejos de la intensidad y asfixiante dominio que la caracterizó hace cuatro años, esta versión parece una caricatura de aquel equipo campeón. Si bien el puntaje perfecto en estos primeros partidos podría engañar, la realidad es que el rendimiento futbolístico ha sido preocupante, incluso contra rivales teóricamente inferiores como Cabo Verde.
El mediocampo, pieza clave en el esquema de Scaloni, no termina de carburar. La ausencia de un "5" posicional y combativo se siente, dejando un vacío que ni siquiera la calidad individual de jugadores como De Paul o Mac Allister logran llenar. Enzo Fernández, brillante en Qatar, no encuentra su lugar más adelantado, y Almada no ha logrado ser el socio que Messi necesita, ni el reemplazo de Di María.
Hablando de Messi, su nivel sigue siendo superlativo, reinventado y sosteniendo el ataque argentino. Sin embargo, la dependencia en él es excesiva, y el equipo a menudo cae en el error de jugar "para" Messi en lugar de "con" Messi, desperdiciando oportunidades y limitando las opciones ofensivas. Los delanteros, Lautaro y Julián, atraviesan un momento de baja forma, sin encontrar el arco y generando más dudas que certezas.
La defensa, por su parte, muestra falencias en los laterales, una preocupación que ya existía y que no ha sido solventada. Las lesiones no ayudan, pero la sensación es que el equipo ha perdido esa solidez y agresividad que lo caracterizaba.
Es cierto que la experiencia en Copas del Mundo y la capacidad de sobreponerse a las adversidades son valores a destacar, como bien señaló Scaloni. La vuelta al gol de Cuti Romero y la genialidad de Licha Martínez son destellos de esperanza en un panorama que, en general, invita a la preocupación.
El tiempo apremia y el calendario no da tregua. La Selección Argentina tiene que cambiar, y rápido. Con este nivel, el sueño de defender la corona mundialista se antoja lejano. Es momento de autocrítica, de ajustar piezas y de recuperar la identidad que hizo de Argentina un campeón del mundo. No podemos engañarnos con el puntaje; necesitamos el fútbol que nos devuelva la ilusión.

La "One" confesó cuál es el motivo por el cual no mira los partidos del seleccionado que defiende el título en el Mundial 2026. Qué dijo sobre el duelo de este viernes ante Cabo Verde.