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La Columna Opinión

¡NO SE METAN! con el "Coco" Yañez

Por Emilio Vera Da Souza

Viernes, 5 de Junio de 2026

Hace menos de un mes falleció el fotoreportero Jorge Heriberto "Coco" Yáñez.

No hay ni una sola duda sobre el carácter democrático de su actividad pública, privada, profesional y su pensamiento político y sus ideas. Ninguna persona, ni una sola, puede cuestionar su historia coherente, digna.

Voy a dejar los adjetivos para este colega, compañero, amigo de varias décadas, que me acompañó en los momentos más destacados de mi propia vida.

Un legislador provincial, uno solo, propuso destacar a tres periodistas mendocinos fallecidos para realizarles un homenaje oficial en la casa de las leyes, que antes era la casa de los representantes del pueblo, conocida como Legislatura y que por estos días se puede ver más tiempo rodeada de rejas para que los ciudadanos no puedan acercarse.

De los tres nombres propuestos para el homenaje, dos fueron aceptados y el nombre de Jorge "Coco" Yáñez fue rechazado.

No se escuchó más que una sola voz en su defensa dentro de ese frio edificio.Las excusas de los legisladores y legisladoras y autoridades de ese poder del estado, plantearon como argumento que Yáñez había sido preso durante la última dictadura. Si así hubiera sido, no era por delincuente, sino por ser perseguido por no respetar las ideas antidemocráticas y dictaroriales de los gobernantes y sus colaboradores de ese momento.

Coco no fue preso en esa etapa ni en ninguna otra. Nunca estuvo preso ni detenido.

Jorge "Coco" Yáñez no era inocente tampoco. Quiero decir que no era ingenuo, por eso no era inocente. Era absolutamente consciente de sus ideas y de la manera de actuar. No era inocente, pero si fue víctima de la última dictadura cívico-militar.

Mientas se desplegaba el poder terrorista del estado durante ese período de la historia reciente, Coco tomó la desgarrante y triste decisión de salir del país con su familia -esposa, hija e hijos- sólo con lo que cabía en una valija y llegó exiliado a Quito, Ecuador. Temía por sus vidas y decidió preservarlos a todos de esa manera.

Con el tiempo, volvió a su Mendoza natal y continuó con su vida trabajando en diferentes tareas en medios gráficos. Sus materiales y actividad era ponderada como excelente desde todos los espacios en donde era conocido.

Los fotógrafos y reporteros gráficos lo reconocían por su oficio y por su calidad humana. Hombre generoso, solidario, inteligente y capaz. Coherente hasta la inconveniencia. Rechazaba trabajos y honorarios si la propuesta no era correcta, ética o podía afectar de alguna manera a otras personas.

Nadie, ninguna persona desde ningún lugar puede contradecir esta afirmación, que tiene numerosos ejemplos y anécdotas.

Coco Yáñez fue un hombre íntegro a carta cabal.

Pongo en duda si sobre más de cuatro personas dentro del ámbito de la casa de las leyes, se pueda decir lo mismo.

Cuando fue el asesinato de José Luis Cabezas, Coco Yáñez fue el referente de las actividades que se generaban en reclamo del esclarecimiento de este crimen que cambió la manera de ejercer el periodismo gráfico reciente en Argentina.

Esteban Mac Allister, Tony Valdez, Dani Jayo, Miguel Martellotti, Alejandro Amdan y varios más que yo no recuerdo en este momento, pueden dar fe de su calidad profesional, del compromiso con su oficio, y de su responsabilidad.

Podría escribir ríos de tinta sobre este hombre que enaltece la calidad de sus conciudadanos más allá de las posibles diferencias de pensamiento o adscripción política e ideológica.

No se si Coco Yáñez hubiera estado de acuerdo en recibir un homenaje en ese lugar. Seguramente si. Porque era agradecido y humilde, tanto como tímido y sencillo.

Mientras algunos dirigentes y legisladores defienden públicamente los prontuarios de corruptos, mentirosos, estafadores, violentos, crueles, delincuentes, felones, abyectos, timoratos y canallas, que hacen daño a incalculable número de ciudadanos, le niegan un acto honorífico a Coco Yañez que tiene ganado su honor con su propio esfuerzo.

Sin más que agregar y como afirmación de más firme repudio a sus acciones antidemocráticas y faltas de todo pensamiento desinteresado, les deseo que ningún viento llene sus velas, para que sus embarcaciones naufraguen en las lejanías de estas tierras.

Les digo a las personas de ese edificio que llaman legislatura que el Coco Yáñez es nuestro, y su historia es quizá una de las más digna, honesta y valiente que alguno de ustedes podría haber alguna vez tenido tan cerca.

Buenas tardes.

Buen Provecho.