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Mendoza cerró 2025 con déficit operativo tras años de superávit, pero el orden fiscal muestra avances

Según el Informe de Finanzas provinciales del CEM, la provincia exhibe una reducción del peso del Estado sobre la economía y una recomposición del resultado corriente desde 2016, aunque el último año muestra un cambio de tendencia.

Lunes, 27 de Abril de 2026

Según el informe ofrecido por el CEM (Consejo Empresario Mendocino), el Estado provincial de Mendoza cerró el año 2025 con un superávit corriente estimado en torno al 6% de los recursos corrientes, pero con un déficit operativo cercano al 5%, según estimaciones propias. Este resultado marca un contraste con los cuatro años consecutivos de superávit operativo registrados entre 2021 y 2024. Un análisis de la información fiscal revela una serie de aspectos clave sobre la situación económica de la provincia.


Achicamiento del Estado, pero aún por encima de 2004

En la última década, el peso del Estado provincial en la economía mendocina ha disminuido. Las erogaciones totales, que representaban el 23,1% del Producto Bruto Geográfico (PBG) en 2015, cayeron al 19,6% en 2024, el último año con PBG publicado. A pesar de esta reducción, el nivel de gasto público sigue siendo superior al registrado en 2004, lo que indica que, desde entonces, el sector público provincial ha crecido más que el sector privado. La carga fiscal provincial se ubicó en el 6,4% en 2024, por debajo de los valores de 2015 (6,8%) y 2017 (7,3%), aunque aún se considera elevada en comparación con el inicio de la serie (3,6% en 2004).

Recursos a la baja, leve recuperación reciente

Entre 2015 y 2024, los recursos corrientes del Estado provincial se redujeron un 14% en términos reales, con una caída más pronunciada en los recursos de origen provincial (16%, con una baja del 20% en los recursos tributarios) que en los de origen nacional (13%). En la última década, los recursos nacionales representaron algo más del 50% de los ingresos corrientes, y su participación aumentó desde 2019. Los recursos tributarios representan el 70% de los recursos de origen provincial, y el impuesto sobre los ingresos brutos constituye el 80% de los recursos tributarios locales. Sin embargo, en los últimos 12 meses con datos publicados (octubre 2024 - septiembre 2025) se observó una moderada recuperación de los recursos corrientes, en torno al 4,3% real.

Ajuste en el gasto corriente y personal

El gasto en personal y las transferencias a municipios representan dos tercios del gasto corriente, por lo que su evolución es crucial para comprender la dinámica del gasto público provincial. El peso de los intereses y gastos de la deuda se redujo al 2% de las erogaciones corrientes. En términos reales, el gasto corriente cayó un 32% entre 2015 y 2024, como resultado del proceso de ordenamiento fiscal iniciado en 2016. No obstante, en el último año, el gasto volvió a crecer, revirtiendo parcialmente los avances de años anteriores. La cantidad de agentes públicos por cada 1.000 habitantes se redujo de 57,3 en 2015 a 49,1 en la actualidad, lo que representa una contracción del 14%. El empleo público provincial creció durante la primera mitad de la década pasada y se redujo a partir de 2016, ubicándose por debajo de los 103.000 agentes a fines de 2025. En consonancia con esta tendencia, el gasto en personal se redujo del 65% de los recursos corrientes en 2015 a alrededor del 40% en 2024, aunque con un repunte en el último año. Este proceso fue fundamental para alcanzar y mantener el equilibrio fiscal.

Superávit corriente clave, pero déficit operativo en 2025

Tras años de deterioro entre 2006 y 2015, el ordenamiento iniciado en 2016 permitió recomponer gradualmente el resultado corriente, pasando de un déficit del 7% de los recursos corrientes en 2015 a superávits desde 2018 en adelante, que promediaron el 14% entre 2021 y 2024. Para 2025, se estima un resultado corriente en torno al 6% de los recursos corrientes. El superávit corriente se considera una de las claves de la sostenibilidad de las cuentas fiscales provinciales. Sin embargo, se estima que 2025 cerró con un déficit operativo cercano al 5% de los recursos, dependiendo de la evolución de los ingresos y gastos corrientes y las erogaciones de capital en el último trimestre. Se espera que este déficit sea financiado principalmente con ahorros generados en ejercicios anteriores y, en menor medida, con préstamos habituales de organismos multilaterales de crédito, autorizados en el presupuesto 2025.

Inversión en alza

El gasto de capital recuperó participación después de la fuerte caída registrada durante la pandemia, ubicándose en el último año alrededor del 11% de los recursos corrientes, por encima del promedio de la última década. En general, las erogaciones de capital ganaron peso relativo en relación con las erogaciones corrientes. Este cambio se atribuye al mayor orden fiscal, que permite dar más espacio a la inversión pública dentro del presupuesto provincial.

Desafíos futuros

De cara al futuro, se considera importante monitorear la evolución de los recursos y administrar con prudencia el gasto corriente. Se destaca que un Estado austero y sostenible contribuye de manera relevante a la competitividad de la economía provincial. El proceso de ordenamiento fiscal iniciado en 2016 debe continuar, con foco en la eficiencia del gasto y en la reducción gradual de la carga tributaria sobre el sector privado productivo.